¿Tiro por la culata?

Desde que empezó el sainete, las copias, archivos yusbabandonaron, a toda carrera, el negro edificio blanco.

Más allá del chismorreo de quienes sólo conocen por fuera la FGR, hay que decir que el abrupto movimiento reclama serias reflexiones. Se hizo sin cuidado, pero sin fijarse. Se dio un paso en terreno oscuro, sin precaución alguna. No se advirtió que se trata de un cambio que, lejos de establecer el control que se busca, puede provocar todo lo contrario. Y no es que Gertz fuera merecedor de reconocimiento alguno, sino que, lo que se trató de evitar, es precisamente lo que pueden estar provocando.

El autor de la cantinflesca carta que, de forma muy corriente, eludió el término renuncia, sabe que lo que mandó al Senado violenta la Constitución. Su cargo no es renunciable. Solía encargar a abogados los temas de orden legal, mucho tiempo, al difunto Juan Ramos. Al fallecer éste, prefirió alejarse de lo jurídico. Para poder decir que su nombramiento cesó, por la expedición de otro nombramiento, éste debió surtir efectos, y no ser sólo un anuncio o promesa. Las cosas por su nombre, renunció, o abandonó el puesto, contraviniendo la ley.

Pero más allá de una nueva violación a la ley por su parte, debemos tener claro que, por mucho que haya prometido y jurado no usar los muchos expedientes que tiene de encumbrados representantes de la 4T, lo más probable es que éstos vean la luz más rápido, dado que todos ellos fueron preparados por muy distintos personajes, que hoy son, o han sido, parte de la representación federal desde hace años. 

Éstos tienen perfectamente claro que  sus días están contados, por lo que usarán la información como seguro. Al haberse obrado como se hizo, es claro que los intrigosos senadores no tenían siquiera idea de lo había que hacer. Desde que empezó el sainete, las copias, archivos y usb abandonaron, a toda carrera, el negro edificio blanco. Los operadores que tengan bien armada su salida encontrarán la forma de capitalizar la jugosa información.

Si lo que querían era evitar escándalos, tomaron el camino de la Caperucita, y los lobos tendrán tiempo de armar su jugada. Es tan grande y compleja la Fiscalía, que tomará meses, más o menos, tomar el control de sus catacumbas. Tortuosos caminos tendrán que recorrer los que lleguen y tendrán que fijarse muy bien en lo que firman.

Por eso pidió una embajada, para complicar todo llamamiento a rendir cuentas, particularmente frente a quienes lo echaron. En materia de prescripción, la cuenta apenas va en el día uno, y esta administración tiene demasiados problemas como para tender un capelo protector a aquel que dejó de ser útil. Pudo haber quedado bien con Dios, o con el diablo, pero prefirió quedar mal con ambos. Por eso es difícil saber quién tenía más interés en su salida, sólo llevó agua a su molino. Afrentó a tirios y troyanos.

Lo que se ha hecho tuvo el efecto de partición, ahora, en los hechos, hay muchos fiscales, cada escritorio podrá abrir y cerrar, a conveniencia, las carpetas y, para cuando se den cuenta, ya poco habrá que hacer. Todos los días se toman graves y jugosas decisiones. Cada día llegan más acusaciones, el desorden administrativo aplastará toda buena intención. Se concentrarán en hacer una enorme portería, para parar aquellos goles que preocupen a la Presidenta. No podrán llegar más lejos que eso, al menos, unos dos o tres años. La procuración de justicia va a tomar caminos insospechados.

Así como el INE, por negligencia, candidez o arrogancia, abrió la brecha por donde penetraron oscuros intereses, esta decisión replica la inconveniente circunstancia. Quien piense que la FGR se parece a una fiscalía local, aprenderá que está más que equivocado.

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