Rescatando al rescatista

La tormenta en ciernes será única. Cuando era necesario, Petróleos Mexicanos generaba el ingreso que permitía otorgar sobrada garantía con la cobranza petrolera; hoy está quebrado y, lo peor, está en manos de quien lo seguirá saqueando. El tradicional prestamista ...

La tormenta en ciernes será única. Cuando era necesario, Petróleos Mexicanos generaba el ingreso que permitía otorgar sobrada garantía con la cobranza petrolera; hoy está quebrado y, lo peor, está en manos de quien lo seguirá saqueando. El tradicional prestamista internacional, el Fondo Monetario Internacional, considerando líneas contingentes, adeudos en aportaciones y pasivos emergentes, está quebrado. El gobierno del vecino país ha llegado a un monto de deuda pública impagable, muestra un déficit histórico y su relación institucional con la Fed es más que mala. Es decir, no está para brindar salvamento alguno.

El nivel de corrupción que se alcanzó con el tabasqueño no tiene comparativo en la historia nacional, abarcando, incluso, a la autocracia azteca. La perniciosa red delincuencial tendida por el otrora presidente es de tal magnitud y profundidad que no será posible acabar con ella antes de una década. La sangría de recursos públicos no sólo continúa, sino que, día con día, aumenta, ya que quienes venían haciendo turbios negocios ahora han tenido que ahondar el atraco para poder comprar protección a diferentes instancias de gobierno. Tienen que dar dádivas a chayotubers y otras lacras de la comunicación masiva. El problema cada día es mayor.

La perversa relación que naciera en el terreno electoral con las dictaduras continentales ha evolucionado y crecido peligrosamente, ya que no sólo se intercambian flujos para comprar elecciones, sino que ahora se simulan operaciones comerciales para enviar toneladas de efectivo para ser lavadas industrialmente. Así, las ponen a salvo de las agencias verificadoras, dando acceso a los criminales a sus caudales, con los que pagan todo tipo de excesos sin descuidar la periódica compra electoral.

De manera muy superficial, algunas agencias estadunidenses han detectado movimientos inusitados en el trasiego de combustibles, pero no han podido detectar el amplio margen de actividad delictiva que despliegan quienes se apoderaran de lo que alguna vez fue México, convertido hoy en la cueva de AMLO Babá. Acá, no son 40 los ladrones, sino 4 mil, encabezados por cuatro. Las riquezas robadas a la mafia del poder se reparten entre ellos, dejando algunas migajas en forma de programas sociales. La pregunta es ¿quien robó al ladrón seguirá teniendo perdón? Porque, hasta ahora, las pruebas sepultan a las autoridades sin que éstas hagan nada.

En ese terrorífico escenario, los bancos regionales americanos han comenzado a mostrar que existe una crisis de auditoría. Los auditores permitieron ocultar pasivos y exagerar activos, sí, exactamente como pasa en México. Allá, ya comenzaron a brotar los zombis y, acá, no tardarán en hacerlo. Todo el mundo sabe de esos intermediarios cercanos al régimen que están más que quebrados, pero que las autoridades hacen como que no ven, ignorando el enorme monto de créditos incobrables. Llegan al extremo de considerar vigentes créditos otorgados a empresas concursadas o quebradas. En la anterior gestión de la CNBV, con De la Fuente, sólo brotaron regias complicidades.

El IPAB tiene un boquete tal que es claro que necesita un rescate urgente, ya que ni su presupuesto, la saliva y pagarés que conforman su patrimonio, ni las supuestas inversiones, le servirán de nada al caer el primer intermediario.

Sorprende que no estén ya poniendo la mesa de acreedores de CIBanco, cuando los Intercam comienzan ya asomarse. Pero ellos saben que no podrán rescatar a “ése”, cuyas calificaciones son y serán impresentables, y del que ya todos hablan. Ocultar riesgos, repartiéndolos entre integrantes de un grupo financiero es un truco tan viejo y sobado como reprobado financieramente.

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