¿Péjico, o cárteles unidos mexicanos?
La Constitución del 17 no será ya la que rige
Habrá que cambiarle nombre. México surgió de un movimiento independentista que, a lo largo de 200 años, luchó contra las monarquías, las autocracias y los liderazgos de los falsos profetas. La sobrerrepresentación, fue sólo el remate de una serie de eventos que desaparecieron e hicieron nugatorio el mandato constitucional, ése que reza que la soberanía de la nación se ejerce a través de los tres Poderes de la Unión, y que ello, debe hacerse en provecho y beneficio de los mexicanos, de todos, y no de una divisa que emergiera desde lo más profundo del inframundo chichimeca.
Peña Nieto, amaestrado por Videgaray, sólo se puso flojito, lo demás fue la más apabullante operación electorera del Cártel de las Sillas, que hermana a dictadores, tiranos y jefes máximos en Latinoamérica y el Caribe. Ése, que hizo sus pininos cruzando enormes sumas de dinero de país a país, evitando la fiscalización tributaria y la electoral, permitiendo el uso de enormes caudales en pos de imponer a candidatos amigos que, a la postre, se transformaron en políticos sumidos en la más despreciable connivencia.
Esta elección por mí, mañana por ti, fue el lema que hizo surgir una entrañable complicidad entre Maduro, Evo, Díaz-Canel, Petro, Castillo y Ortega, aunque, este último, decidió ya no seguir perteneciendo al colectivo, porque no los necesita, tiene todo tan amarrado que prefiere no poner en manos de terceros fortuna alguna. Uno para todos y todos para uno. Hoy, sólo tienen como problema, el rescatar al soldado Castillo, que cayó en batalla. Todos temen que empiece a hablar, por eso, los de acá decidieron darle un incentivo, poniendo a su familia a buen recaudo.
No es casualidad que, ante problemas en la detentación del poder, todos corran para la Embajada mexicana, como tampoco, que todo un aparato de Estado gaste fortunas en proteger los archivos de la legación en Ecuador. Mientras que Peña sufría pensando que los magnates que lo pusieron lo quitaran, el crimen organizado rápidamente advirtió el hueco que dejó Elba Esther, poniendo al garete esas mesas de casilla, en las que se decide quien mangoneará el poder. Se creó, entonces, la poderosa estructura sustituta de la magisterial, encargada de la magia comicial. Sí, se armó la nueva estructura territorial, que hace de las elecciones una burda farsa. Es, en la cual, se confiará el proceso electoral que dotará de jueces, magistrados y ministros, a modo, al partido oficial, encabezado éste por el hijo del tepetiteco, quien fungirá como contrapeso de la nueva residenta de Palacio Nacional. Ebrard pensó que, al haber sido usuario de la red en el último carro completo del PRI, como consen de Elba, tendría forma de acopiar el boleto ganador, pero se equivocó, el aparato cambió de manos y traspasó fronteras.
La Constitución del 17 no será ya la que rige, el cambio es tan radical que la desfigura. Se obvió y eludió el llamar a un constituyente, ante el temor de que le sucediera al saliente lo que le pasó a Boric. Es claro que el remedo de proceso legislativo, que se agotó en apenas un par de semanas, no puede ni debió sustituir a una correcta y técnicamente preparada asamblea constituyente.
Llama la atención que, tanto en el rito de la entrega del bastón como en la gira del adiós, se hizo notorio que López conserva para sí, la membresía en el Cártel de las Sillas, la que no forma parte del inefable legado que entregará en unos días. Más allá de los estrechados abrazos y apretujados besos, queda claro que existe una mesa de vencidas, en la que seremos testigos cómo acaban de hacer pedazos a la República.
