No me transformes, compadre
Se cambia para bien, pero también para mal, y, verdaderamente, quien no entienda que nos transformaron para empeorar, necesita ayuda médica. En tan sólo 7 años destruyeron el país. Todo ha comenzado a desmoronarse lentamente. Así como el asesinato deManzodetonó ...
Se cambia para bien, pero también para mal, y, verdaderamente, quien no entienda que nos transformaron para empeorar, necesita ayuda médica. En tan sólo 7 años destruyeron el país. Todo ha comenzado a desmoronarse lentamente. Así como el asesinato de Manzo detonó la indignación, provocando un bandazo del amor al odio en lo político, en lo financiero, sólo falta la chispa que desnude una economía sostenida con saliva.
El mayor de los engaños, el llamado superpeso, ha dado muestra de que no es una moneda fuerte, sino la lamentable combinación de la subvaluación del dólar, como parte de una estrategia de reposicionamiento del comercio exterior norteamericano, con la opaca e incontrolable llegada de flujo provocada por el narco. La política monetaria simplemente es una herramienta al servicio de la grilla. El poder adquisitivo de los mexicanos viene cayendo libremente, y la unidad monetaria no sirve sino para dar cuenta de la falta de cultura financiera del grueso de la población.
El crimen organizado rápidamente ha venido transformando la vil moneda en activos, haciéndose del control de empresas que sirven al propósito de lavar ganancias. Fueron 7 años perdidos por la UIF, o más bien, aprovechados por lo peor de la nación. Ya es difícil sostener la labor de Nieto Castillo y de Gómez Álvarez, quienes, tarde o temprano, aparecerán, una y otra vez, en las pesquisas que realizó el gobierno del vecino país, al dar seguimiento a los enormes caudales que escondían los morenos hijos del gobierno que abrazaba criminales.
Desde las indefendibles elecciones por cargos públicos, hoy, nos han llevado a lo impresentable, al ser parte de un cuestionado “triunfo” en Miss Universo. La prensa internacional no hace sino señalar; poner en mal, y desacreditar lo que pasa en México. Cada día es más frecuente que el país quede como metrópoli del narco, pasando por el circense escenario de los seudo legisladores, hasta llegar a las bárbaras decisiones, como el votar por quienes deben ser juzgadores. No en balde se busca entrar forzadamente en nuestras embajadas de Perú y Ecuador, se asume, bajo algún indicio, que ahí se esconde alguien o algo, que resulta parte de una investigación criminal.
El macuspano transformó el discurso ideológico, en apología de la más cruda y grosera corrupción, la que es notoria en sus más cercanos, quienes, con burdos excesos, exponen la sucia fortuna que llegó a ser inocultable. Es claro que el expresidente, directa, o indirectamente, vive de riqueza formada de manera delictiva. México, hoy es visto no como el destino turístico o prometedor receptor del nearshoring, sino como propicio escondite de dinero inexplicable, dado que sus supervisores financieros no han podido superar lo ocurrido con el primer trio de intermediarios acusados.
Se habla de una conveniente e insuperable desinstalación de los controles. El nuevo presidente de la CNBV no sabe por dónde comenzar, los vicepresidentes que heredó rivalizan en el número de acusaciones, bien haría en procesarlas, echarles tierra sólo lo hará cómplice.
La transformación, sin importar su número, se pudre desde adentro. La brutal disputa por el poder mal habido ya no se queda intramuros, vemos los mexicanos todos los días como se apuñalan por la espalda, apuntando a que la sangre llegará al río. Son cientos de miles millones de pesos los que fueron distraídos impunemente, y ni una sola carpeta de investigación consignada, no hay detenidos. Siguen robando al pueblo lo devuelto. En lo que nos hayan transformado debe desaparecer, México debe resurgir del pantanal tabasqueño.
