La envenenada manzana de Adán
Sin ningún recato, Adán Augusto López reta día con día a quien reside en Palacio. Andrea Chávez es sólo la punta de un iceberg que, por lo pronto, flota en el ambiente político nacional. Tarde o temprano, esa oculta falange chocará con la administración en turno. ...
Sin ningún recato, Adán Augusto López reta día con día a quien reside en Palacio. Andrea Chávez es sólo la punta de un iceberg que, por lo pronto, flota en el ambiente político nacional. Tarde o temprano, esa oculta falange chocará con la administración en turno. Se olvida que, al botarse el Titanic, se dijo que éste era imposible de hundir. Lo mismo se dice del movimiento que hoy encabeza la Presidenta.
Monreal y Adán enfrentaron en el proceso interno una dura realidad, fueron derrotados por una mayor capacidad de operación electoral. Sólo le ganaron al muy impopular y anticarismático dueño del Partido Verde. Ambos decidieron que ésa sería su última derrota. Hoy, ellos son dueños de las decisiones legislativas y encabezan, cada uno, un partido sin nombre que emergerá arrogante y rebelde a fines del próximo año, listo para definir las listas de la intermedia.
La muy mala idea de entregar las cámaras del Congreso a los rivales e inconformes perdedores ha dado fruto, ahí no pasa lo que manda la jefa del Ejecutivo federal, sino lo que conviene a los intereses de quienes regentean, uno, o quizá, los dos movimientos que surgirán del interior de la serpiente. Parecía, con las primeras insurrecciones parlamentarias, que ésta se mordía la cola, pero no, ellos irrumpirán violentamente desde sus entrañas, dando cuenta de ella.
El plan trazado por el PG para retomar el poder tiene como elemento axial el asalto al poder judicial, para él, éste es sólo un sexenio de espera. Claudia Sheinbaum, lejos de atemperar, corregir y sanear el perverso proceso, lo impulsó y consolidó, poniendo así fin a toda posibilidad de gobernar sin tener que negociar cada paso que dé. Para enfrentarla, se advirtió, era preciso infiltrar y dominar el único reducto de poder ajeno al tabasqueño. Ahí la llevan.
Jueces, magistrados y ministros no serán electos por su capacidad probada; por una ética que les distinga ni por su relevante paso por la judicatura, serán electos por mayoriteo, sí, por su cínica, pero aplastante capacidad de acarrear y de llenar urnas. Eso no es democracia, sino operación territorial, cooptación del aparato electoral y, en muchísimos casos, contar con el beneplácito del crimen organizado, en todas sus vertientes, incluida la muy resentida vertiente de cuello blanco.
Se dice que la integración del pleno de la Corte ya está pactada y decidida, pero, curiosamente, la única que no tuvo voz ni voto fue precisamente Sheinbaum. Se llame como se llame, ahora será la Corta, sí, quien se sepa poner a mano y comprar sentencias tendrá acceso a personajes que supieron lucrar, teniendo el picaporte con funcionarios. Ellos son quienes se distinguieron por llevar y traer mensajes entre poderosos funcionarios y acorralados justiciables. Se quitarán la máscara con la que embozados litigaban y, ahora, integrarán la Suprema Corta, Dadora de Justicia.
La versión judicial de Andrea Chávez ha comenzado a tocar puertas de empresarios y de uno que otro emproblemado agricultor exitoso. Se trata del que no hace mucho era pasante de Juan Collado, y que, en tan sólo un par de años, se agandalló buena parte de la cartera de clientes, claro, dada su enorme capacidad de traficar decisiones, vender libertades y operar arreglos en lo oscurito. Sí, lo ha adivinado, Mauricio Flores Castro. Se cansó de cargar el portafolio del operador de Peña Nieto, y ahora carga los morrales de los encumbrados políticos que le llevan la contra a la Presidenta.
Si la elección está ya decidida o no, es difícil saberlo, pero que Sheinbaum ya perdió, no. Entregó un poder, ahora, le arrebatarán el otro.
