Inerme
Algunos viven el sueño de opio que, con depósitos regulares, sabe a democracia.
A la pregunta de si el crimen organizado controla a toda la población, se contesta sencillamente, no. Pero también es fácil concluir que con el abstencionismo basta menos del 20% del electorado para manipular cualquier elección.
La economía informal en nuestro país tiene capturados cuando menos a 15 millones de mexicanos. Lo último que ellos quieren es un gobierno que aplique la ley. Se sienten cómodos con un gobernante que, a cambio de votos, enarbole el principio prohibido prohibir.
En los 90, el vencido candidato señaló furibundamente a las autoridades que le dejaron sin patrocinador. Al huir Cabal Peniche, el tepetiteco tuvo que encontrar a quienes sufragaran “desinteresadamente” la más larga y costosa campaña que un mexicano alguno haya desplegado. Desde la esquina del rencor, el desempleado denunció cómo con los programas sociales se compraban descaradamente voluntades. Así no se puede competir equitativamente, espetaba.
Ya derrotado, el tabasqueño entendió, tras recorrer el país sin poner un peso, que los partidos tradicionales no habían explotado la enorme veta del dejar hacer, dejar pasar, pero aplicado al inframundo.
Sí, la máxima del liberalismo, llevada a las actividades irregulares, ahí, donde el dinero sucio es ajeno a explicaciones, y no se sujeta a control de autoridad alguna.
La feria del efectivo se convirtió en una catarsis. La Macuspana omertá es sencilla de entender, si te capturan, negaré toda relación contigo o tus métodos. Bejarano, Ponce y todos los que juraron el pacto supieron cumplir, y jamás han tenido que pasar penurias.
Se trata de una secta que no tiene una única biblia, podría llenar estantes.
Andando los caminos de Michoacán y el ahora Triángulo del Bienestar, encontró a quienes les viene bien un amigo Presidente. Fue entonces cuando en campaña se hizo oficial el anuncio de la cesación de hostilidades y la cómplice tolerancia. El mensaje fue tan público como inequívoco.
La ruta del fraude electoral se enterró tan profundo, que pasa por debajo del INE, mientras éste mira al cielo. En eso, no puedo sino coincidir con López, pero por distintas razones, el organismo debió evolucionar, perder esa enorme burocracia armada por cuotas y componendas, y modernizarse. Hoy se sabe que basta con controlar la mesa de casilla para poder manipular la elección. Se ha puesto como objetivo a los funcionarios que hacen el cómputo. Si te preguntas cuántas mesas pueden ser amagadas, la respuesta es, las necesarias.
¿Realmente se cree que los indefensos ciudadanos harán frente a presiones para no contar votos a modo? No se acusa a nadie, salvo de no querer ser mártir electoral. La técnica desarrollada por Elba sigue vigente y cosechando resultados, pero ahora, con otro tipo de infiltrados. Me pregunto, cuáles son las seguridades con que cuenta un funcionario electoral para poner el pecho, no sólo en la jornada comicial, sino el día que sigue y el que sigue.
El conteo controlado a distancia por cámaras, bajo supervisión anónima, tendría mucho mejores resultados, aunque tarde o temprano las mafias hackearían el sistema. Aun así, sin duda la tecnología ofrece mejores garantías que la ingenua y populista táctica de confiar ese trabuco a ciudadanos de a pie.
No hicimos nada, o al menos no lo necesario, para evitar tener un padrón de mantenidos, entregados a la dádiva mensual.
Algunos viven el sueño de opio que, con depósitos regulares, sabe a democracia.
El día 5 se festejará el ingenuo ejercicio. El próximo domingo no sólo se mostrará INEpto e INEficiente, sino que ahora aparecerá INErme ante la nueva realidad electoral.
