Incentivo perverso
Al señalar que sólo se aceptará la entrega de mexicanos, con motivo de los procesos de deportación o repatriación masiva que emprenderá Trump, la señora Presidenta ha establecido un complejo sesgo a las políticas migratorias de los Estados Unidos de América, ...
Al señalar que sólo se aceptará la entrega de mexicanos, con motivo de los procesos de deportación o repatriación masiva que emprenderá Trump, la señora Presidenta ha establecido un complejo sesgo a las políticas migratorias de los Estados Unidos de América, señalando que nuestros connacionales representan un costo más bajo que el resto de personas procedentes de otras naciones, con lo que, es claro, la campaña iniciará con quienes, siendo de aquí, han partido en busca de las oportunidades que no genera nuestro aparato productivo.
De arranque, habrá que preguntarse qué clase de mecanismos implementará el gobierno federal para procesar esos retornos, tomando en cuenta que la población que iniciará tal proceso será aquella que purga o ha purgado condena allá. La directiva establecida manda un poderoso mensaje a las autoridades del vecino país que, ahora sí, tendrá un incentivo para identificar entre quienes remiten dinero, a los mexicanos, siendo innecesario que declaren esa condición, bastando con detectar el destino de la remesa.
Las agencias estadunidenses han señalado que el crimen organizado controla, posee o es dueño de algunas de las más importantes entidades “remeseras” por lo que, es altamente posible, el operativo que tienda a identificarlas se concentre en aquellas que predominantemente hacen envíos a nuestro país. Tal asunto no es menor, ya que la orientación para detectar a aquellos que resulta más económico deportar, tendrá un sensible efecto en el monto de las remesas, las cuales, ya han comenzado a registrar un comportamiento irregular.
El papel que hasta ahora han jugado las empresas bancarias en el movimiento de capitales es otro aspecto relevante a tomar en cuenta, no sólo por la destacada participación que tienen en el total, sino también porque es un negocio que puede incidir drásticamente en la sanidad financiera, y con ello, en algunos corporativos, que representan un número considerable de empleos en territorio nacional, siendo, hoy por hoy, el caso AHMSA una muestra de lo que sucede al desaparecer de improviso a nutridas fuentes de empleo.
Los bancos que muestran señales de debilidad superan notablemente la capacidad financiera y operativa del IPAB, por lo que un aspecto importante a observar a principios del año es a todos esos bancos que reportan estabilidad como producto de la creatividad contable. Las remesas son el más importante ingreso nacional, el cual, por estar exento, no aprovecha directamente al fisco, pero, más allá de eso, tienen un preocupante e inmediato efecto en el sistema financiero mexicano, y no se diga en los más desfavorecidos.
Desde el punto de vista táctico, la administración enfrentará, tarde o temprano, un reto complicado, el tener que determinar si todo mexicano que así regresa lo podrá hacer sin quedar sujeto a un proceso de auscultación, esto es, si cualquiera que detente un pasaporte mexicano podrá ingresar libremente y sin corroboración de identidad y antecedentes, determinando la creación, o no, de “centros de espera” en la frontera, ya que el tráfico de pasaportes tricolores se volverá un productivo negocio, si el siguiente paso de las autoridades migratorias, más allá del Bravo, es inaugurar centros de detención a lo largo de ésta.
Cada lance de confrontación apunta a severas consecuencias de mantener dureza facial, pero todo parece indicar que será la línea inicial a seguir, y que ésta no cambiará hasta en tanto sus efectos no dejen claro el notorio desbalance que existe en las capacidades y alcances de ambas naciones en lo económico.
