Imprevisión presupuestal

El presupuesto de egresos federal no tiene forma de ser cubierto.

El cacique tropical lo tenía bien claro, tarde o temprano la gran cantidad de sandeces con las que se granjeó el apoyo incondicional de aquellos que gustan de recibir sin tener que trabajar, tendría consecuencias graves, incosteables e ineludibles. Jamás planteó, ni mucho menos, impulsó, modificar la Constitución para quedarse unos años más. Le sobraron tiempo, votos en el Congreso y en las legislaturas estatales, para prolongar su periodo, sin embargo, optó por hacer un concurso para identificar a quien le sería fiel hasta la picota.

Lo tuvo muy claro, Monreal y Adán López lo habrían desterrado, Noroña sólo lo habría hecho quedar en ridículo. Velasco, hoy, no ganaría una elección, ni aun contando con el apoyo de los cárteles. Jamás tomó en cuenta a Ebrard, por lo que su candidatura nació muerta. Con el tiempo todo mundo se dio cuenta. La decisión era clara, y no se equivocó, no ha perdido el control de las riendas ni un minuto.

La ansiada impunidad tenía cara de mujer, y no dudó en hacer lo necesario para trazar un proyecto para doce años. Desde luego, tampoco consideró el poner a su vástago en inmediata sucesión, sabedor de que este sexenio es, y será, de cuetero, capaz de acabar con la reputación y futuro político del más pintado. El irracional, irresponsable y criminal dispendio con el que se enriqueció, financiera y políticamente, llenando los bolsillos de sus secuaces, desfondó las arcas públicas. Advirtió que el saldo a pagar por los abusos aplastaría a quien estuviera sentado en la silla. Optó por sacrificar a la reina.

Sólo necesitaba de alguien que se tragara el sapo sin hacer gestos, mientras su junior negociaba el siguiente narcopacto. Asumió, en todo momento, que el poderío de los cárteles podría seguir poniendo y quitando políticos a punta de billetazos, levantones y balazos, pero lo que no iba a conseguir es a quien solventara los absurdos, enormes y crecientes gastos del agandalle electoral. Los capos tienen bien claro cómo y dónde ponen sus fortunas. Los programas sociales no están en su lista.

El presupuesto de egresos federal, simple y sencillamente, no tiene forma de ser cubierto. El déficit, por lo pronto, es incalculable, pero seguro, es más grande que el reconocido el año anterior. Desde el inicio se pasaron la disciplina presupuestaria por salva parte e ignoraron todo límite y restricción legal. Pasaron de partida en partida, de rubro en rubro, pagando gastos no presupuestados, dejando al garete los que sí estaban programados. En el caos, comenzaron a tomar dinero en donde lo encontraban para pagar partidas que habían sido saqueadas, todo con cargo a atracos ordenados desde Palacio. Así fueron confiscados los fideicomisos y otras cuentas que fueron robadas a sus legítimos titulares. La cuenta pública es una grotesca vacilada, hace años no cuadra nada. La ASF está pintada como grafiti.

La que, sin saberlo. aceptó la encomienda de ser chiva expiatoria, sí, con a, tendría que hacer una reforma fiscal a ser aplicada un año antes de la elección intermedia, siendo ello un suicidio por donde se vea. Todo parece indicar que no le quedará de otra, ya que no sólo no hay para pagar las indemnizaciones a cargo de los organismos desaparecidos, sino que tampoco, en breve, habrá para pagar las remuneraciones de la burocracia. Hay que ver la que están pasando becarios y destacados en el servicio exterior desde que el año empezó.

Los aplaudidores de este putrefacto régimen, empezando por los chayotubers y fauna símil, tendrán que tragarse el tener que apoyar lo que tanto criticaban. Sí, serán peores que lo peor del PRI.

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