Gasolina e inflación

El mercado negro de gasolina es tan viejo como Petróleos Mexicanos.

Hay quienes ingenuamente piensan que el mercado negro de gasolina llegó con López Obrador. Eso no es así, es tan viejo como Pemex. Durante muchos años ese multimillonario negocio se mantuvo en la penumbra y, desde hace cuatro décadas, fue detectado en altamar, esto es, la compraventa fuera de libros se hacía en altamar, donde nadie la notaba. Mientras la 4T tenga el control de los libros de Deer Park y no se haga una profunda investigación de cierta empresa que trató de vender petróleo mexicano en los Estados Unidos de América, con la cómplice anuencia de los directores de esa petrolera, no se conocerá la verdadera historia.

El enorme negocio que se hacía, y hace, desde las mazmorras gubernamentales fue conocido por el tabasqueño hace mucho tiempo, y siempre presionó y amagó con hacer un lío. Pasadas administraciones, por esa extorsión y otras más, le canalizaban importantes sumas a través de empresarios que obtuvieron la patente de tranquilizar al furibundo opositor, quien se hizo gran amigo de todos aquellos que le financiaron su aventura política, la cual concluyó cuando consiguió traficar la entrega del poder.

Cuando Shell decidió cerrar la refinería y otras empresas que ocultan la contabilidad paralela, los funcionarios que operaban para López ese enorme caudal le indicaron que la empresa debía seguir activa a como diera lugar. La mano y vínculos de Rogelio Ramírez de la O con ese trabuco serán parte de la obligada ruta a seguir en el tema, pero también los de todos los directores de finanzas de la paraestatal y, por supuesto, de quienes han integrado su órgano de administración.

No en balde, una de las primeras decisiones que adoptó el cacique tropical fue tomar el control del atraco, ya que varias mafias se han ido formando y agregando como rémoras a la descomunal bestia. De ahí sale, salía y seguirá saliendo para pagar todo lo que no puede ser cubierto con cargo al presupuesto. El huachicol designó durante muchos años un combustible robado y alterado que se expendía en el mercado negro, y no, el proceso de robarse lo que corre por los ductos, pero, en su enorme ignorancia, el otrora Ejecutivo federal bautizó al robo de esa manera, y algún periodista, antes muy cercano a él, ha usado mercadotécnicamente ese nombre para vender titulares en su canal de YouTube.

El nombre es lo de menos, hace más de 80 años ésa era la verdadera partida secreta, la caja negra que mantuvo en el poder al tricolor. Claramente, los morenistas son más burdos, avorazados y carecen de la sofisticación administrativa o burocrática que tenía la llamada clase política, que tenía muchos defectos, pero no el de ser torpe y descuidada. Lo que antes se hacía en completa opacidad se hizo ahora con grosera y grotesca ostentación. La arrogancia y estulticia que caracteriza a quienes acompañaron a López en su precipitación, ahorcaron la gallina de los huevos de oro de la criminal política nacional, joya de la corona de la corrupción.

La sangre llegó al río porque los que salieron se quisieron quedar con el negocio para ellos y, deliberadamente, no le explicaron a la residenta de Palacio. Con gran candidez e ingenuidad, los recién llegados iniciaron los operativos sin darse cuenta de que son la serpiente que se muerde la cola y, ahora, quedaron enfrentados con los que, por ambición, quedaron expuestos.

Cuando terminen con lo que fuera fuente de la inexplicable riqueza de muchos políticos venales, quienes por décadas recibieron tajada, comenzará el precio del combustible a tomar su verdadero nivel, ya no habrá subsidio que evite los gasolinazos. Será entonces cuando la inflación retome su contenido curso.

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