El fuero de Bartlett

Ellos, serán los primeros en recordar que, en ese lodazal, los amigos son falsos, en tanto que los enemigos son más que reales.

La 4T, como todo espejismo, se desvanecerá. Ha sido el más costoso delirio que haya pagado la nación. En tan sólo algunas semanas le llegará la medianoche al ceniciento de Palacio, y quedará en medio del camino, viendo cómo sus ujieres vuelven a ser simples ratones. El poder, vuelve loco al más inteligente, dijo algún viejo político, pero al loco, le permite hacer, de los demás, parte de su caótico mundo. La historia está llena de ejemplos.

La notoria caída en el estado de ánimo en el tabasqueño anuncia que el mareador efecto causado por cientos de miles de millones de pesos dilapidados está pasando. El fatuo oropel se está diluyendo. La cruda que dejará el frenesí, a los seguidores del oportunista, será lo único de proporciones históricas. No se precisa que pierda Sheinbaum, el desenlace será prácticamente el mismo, gane quien gane. Un charlatán más que, lejos de cumplir, queda a deber. Hundió al país en deudas, haciéndolo presa de desfalcos y obras llamadas al abandono.

Lamentablemente, las dos candidatas, para efectos, son lo mismo, aunque pertenezcan a pandillas distintas. Hablará la oposición de fincamiento de responsabilidades, pero pronto, como el parlanchín de Tepetitán, ella se verá reflejada en el acusado. Se decidirá entonces mantener incólume el principio de intocabilidad a quien portó la banda. Todo político, inconscientemente, se rehúsa a procesar a quien antes usara el ropaje que, tras la elección, ahora le envuelve.

La suerte de López, como la de García Luna, sólo podrá definirse en el exterior. Allá, los agravios, como los fallecidos a consecuencia de una política de brazos caídos, son muchos. Más allá de la frontera no le compran los desplantes de prócer, ni mucho menos le confieren dimensión histórica, apenas, como Noriega, les servirá de chivo expiatorio.

En la batalla política a librar, con motivo del infortunio que esa sustancia ha traído a los estadunidenses, es muy difícil identificar responsables, por lo que, lo más sencillo, será encontrar a quien personifique políticamente el triste episodio. Quién más, que aquel que se arrojó a los brazos de los malosos en lugar de perseguirles. De nada le servirán los porros que usa en las calles del vecino país para vitorearle cuando allá aparece, ésos, que ahora hostigan a sus oponentes en las giras, inevitablemente, se culpará a quien tenía el puesto clave.

Será entonces cuando alguien del nuevo equipo proponga entregar a cambio a uno de los de la lista negra. Dirá, por qué no mejor pactamos la extradición de Bartlett, cuyas opacas cuentas ya están detectadas, sus negocios expuestos, y más de una agencia le tiene cuentas por cobrar.

Aquí, estaremos en medio de un preocupante faltante de generación eléctrica, dado que los negocios no permitieron cumplir ninguna de las fantasías que le “vendió” al cacique, quien no pudo jamás decirle no, tras haberle recibido cuantiosas aportaciones a través del PT.

Si bien es cierto, al principio, se mantendrá al santón de la transformación entre algodones, los que lleguen tendrán que cercar a quienes, por su ineptitud, reprueba la población. Saldrán a la luz desfalcos, abusos, contratos inexplicables, y, sobre todo, enriquecimiento de cercanos, cuya fortuna cambio en tan sólo seis años, por lo que, tarde o temprano, habrá sentados en el banquillo, ahí estará Bartlett.

Los de la CRE ya sabrán que nadie dará la cara por ellos, y los de la CFE ya tendrán claro por qué su jefe no quiso firmar nada, haciéndolos directamente responsables de una y mil tropelías. Ellos serán los primeros en recordar que, en ese lodazal, los amigos son falsos, en tanto que los enemigos son más que reales. El fuero puede comprarse, pero todo lo que tiene precio, siempre queda al alcance de un mejor postor.

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