Costo político

Fracasó la mano que mece la cuna desde Bucareli, las resoluciones impulsadas desde ahí no llegaron ni a primera base.

Como aquellos viejos fósforos, Samuel García se prendió con facilidad, dio un fugaz flamazo y se apagó. En algo tuvo razón, ésta fue su oportunidad, en 2030 no será cerillo, pero sí cartucho quemado. En su porvenir sólo están más trifulcas, sainetes y sinsabores. Tan sólo en esa norteña región, están Manolo Jiménez y Luis Donaldo Colosio Riojas que lo han vuelto obsoleto, soso y hasta indeseable.

Como sucede a todo lo fosforescente, el tiempo primero le quitará el resplandor, lo apagará hasta volverlo opaco, plano y aburrido. Su estilo divierte, pero no convence. En su generación hay gallos brillantes en el terreno de las ideas que lo condenarán al olvido, ello, hasta que el gobernador siguiente le recuerde que el que a hierro mata, a hierro muere. Quienes lo apoyaron ya no saben dónde esconder la cabeza, aunque le muestren la obligada cortesía.

Probablemente salga a decir que convenció al interino de no dar la pelea, cuando, en realidad, fueron los poderosos de aquella entidad, quienes, por cierto, lo entronaron, los que hicieron las llamadas pertinentes para parar la debacle del prestigio del estado. Con el nearshoring tocando a la puerta, pronto resultaron impertinentes e inoportunas sus machincuepas. Lejos llegó la luz ámbar que advertía de una posible rebatinga por el poder, presagiando un gobierno inestable, poco confiable y errático. Los capitales no tienen candidato, sino intereses.

En San Pedro se vio como telenovela lo ocurrido el fin de semana, pero pronto hicieron cuentas, y a nadie convenía más desfiguros y pronunciamientos grotescos y huecos, dado que sólo dejaron entrever que ese título de abogado no lleva aparejado a un profesional del derecho. Pasar lista y pagar la colegiatura no hace a un experto en la materia, es el foro el que hace abogados y, en este caso, fue más que evidente que sus locuaces teorías no pasan el escrutinio judicial.

Fracasó la mano que mece la cuna desde Bucareli, las resoluciones impulsadas desde ahí no llegaron ni a primera base. El Poder Judicial federal, para no desdorar la investidura, suele lavar sus trapos sucios en lo oscurito. Hacer justicia con los que debieran administrarla no es lo suyo, impunidad, antes que aceptar corrupción en sus filas. El tiempo dirá si el alto tribunal prefiere ver, oír y callar con relación a la forma en que algunos jueces respondieron a intereses más allá de lo jurídico, haciendo propia la agenda presidencial, o si, de plano, preferirán calladamente recibir a una operadora más en el seno de su pleno, quien se encargará de esa quinta falange que no responde al Consejo de la Judicatura Federal.

Sí, por algo el símbolo químico del fósforo es P, con mayúscula. En  2030, Dante será ya un octogenario al que difícilmente tomarán en cuenta. Hoy, los eventos fueron más rápidos que su alegada capacidad de operación. No habrá segunda vuelta para el imberbe. Hoy, tomó el camino de asegurar los negocios familiares y evitar indagatorias, en seis años, como El Bronco, apenas tendrá tiempo para atenderlas.

El costo político para él y su partido aún no es fácil de precisar. Es claro que no pudo influir en la decisión para designar al interino en el gobierno, como también falló en ser determinante al momento de elegir a quien le sustituirá en la candidatura. Su barca sigue haciendo agua, mientras cree, ingenuamente, que hay más para él después de esta opereta. Hizo añicos el prestigio de Javier Navarro, pero seguro no faltará quien quiera seguir la ruta de quemarse como fósforo. Le preguntaron a Nuevo León, y la rechifla no se hizo esperar.

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