Ajuste bancario

Tras el desastroso paso de Jesús de la Fuente por la CNBV, la autoridad ha advertido que no puede seguir ignorando la evolución de la cartera vencida. Es claro que las cosas están mal y que irán a peor. Las reservas son suficientes hasta que no lo son, y más, cuando es ...

Tras el desastroso paso de Jesús de la Fuente por la CNBV, la autoridad ha advertido que no puede seguir ignorando la evolución de la cartera vencida. Es claro que las cosas están mal y que irán a peor. Las reservas son suficientes hasta que no lo son, y más, cuando es claro que el equipo de ese personaje, por torpeza, impreparación o simple connivencia pagada, toleró y dejó pasar por buenos activos que lejos están de serlo, al tiempo de no dar cuenta de cómo los pasivos eran minusvalorados y las contingencias ignoradas.

Los empresarios de mayor peso en el país han advertido que transitaremos por un episodio de astringencia bancaria, y que el crédito, de estar disponible, será caro, complicando el proceso de producción, distribución y comercialización. Por eso, algunos directamente, y otros, por interpósita persona, han hecho ya aproximaciones para quedarse con un segmento del mercado o incrementar el que ya tienen, bien, porque lo ven como buen negocio, o, simplemente porque estiman que es preciso contar con una institución crediticia que esté atenta a las necesidades que tendrán sus giros.

Es claro que existe un proceso en el que los bancos que ya no pueden seguir simulando el poder continuar operando con normalidad, pondrán a la venta lo más selecto de su cartera. Sin embargo, todo apunta a que la situación apremia, y que es muy posible que los siete bancos que se encuentran a la saga de los demás, tendrán que revelar su verdadera condición al cerrar el presente año. Algunos, incluso, pondrán sobre la mesa la necesidad de apoyos extraordinarios al desvencijado IPAB.

La 4T fue alcanzada por sus fantasmas. No sólo logró quebrar Pemex y la CFE, sino que ahora tiene en ciernes un rescate no sólo del sistema bancario, sino también de una amplia gama de instituciones financieras, reguladas y no reguladas, que simple y sencillamente no podrá sufragar. Tendrá que aceptar el seguir permitiendo un abusivo y desproporcionado margen financiero, en el que la más lacerante usura es tolerada y considerada práctica normal, convocando, una vez más, a diversas corporaciones que verán la oportunidad de venir a cobrar una generosa renta por hacerse cargo de intermediarios que, de parar, provocarían una corrida financiera.

La de Banamex es la primera. No sería sorprendente que, finalmente, el ingeniero pueda hacerse de esta institución, el primer paso está dado. Hernández ya no podrá hacer nada, está atrapado por la frivolidad. Son viejos funcionarios hacendarios los que han advertido que un brusco ajuste bancario se aproxima, y son los que encabezan propuestas de adquisición.

La autoridad tendrá que ser cauta, tendrá que exigir a los potenciales controladores, compromisos vinculantes, de al menos cinco años, para mantener a los directores generales y miembros del Consejo de Administración que propongan al momento de adquirir, y no permitir el juego de hace años, en el que de arranque se presentó a un grupo de intachables, mismo que fue rápidamente reintegrado con impresentables. Los neoliberales andan sueltos.

El malabar ha iniciado, pero el momento reclama pericia. De no atenderse el proceso con responsabilidad, pueden generarse distorsiones que presenten al mundo un sistema financiero poco fiable, sujeto a los vaivenes y caprichos de una administración de justicia poco seria, y claramente manipulada desde las oficinas burocráticas. La cobranza entra en un proceso intrincado, los deudores buscarán alivio a las tasas y medidas draconianas, en tanto que los bancos buscarán acelerar los procesos de ejecución. Condiciones propicias a un escenario de cuetero para quienes detentan el poder.

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