1519
La ofrenda ha dejado claro que a este gobierno hay que valorarlo por lo que hace, y no por lo que dice.
Se debate entre historiadores si fue en abril o en noviembre de ese año cuando Hernán Cortes fue recibido, en las costas de lo que hoy es Veracruz, con ofrendas enviadas por Moctezuma. Éste esperaba que con ellas el barbado aplacará sus ansias de marchar a la capital. Lejos de aminorar el paso, los regalos sólo hicieron crecer la ambición del extremeño, quien supo, desde entonces, que no sólo había motivo para seguir el camino trazado, sino que lo haría con ventaja, dado el claro temor que le mostraban.
Hace un mes señalé que aplicaba lo que Churchill dijo cuando se discutió negociar, o no, con el autócrata germánico, les dijo: se les dio a escoger entre la humillación y la guerra; escogieron la primera, ahora tendrán las dos. Eso es exactamente lo que está pasando, Trump los arrincona, mientras se escuchan toda clase de bravuconerías provenientes de quien no tiene con qué respaldar sus palabras.
Dice la residenta de Palacio que en el pasado se arrodillaban, haciendo seguramente alusión a aquel que Trump dice se doblaba de manera espectacular, ése que sigue escondido en su finca sentado en los enormes caudales acumulados en su carrera política. El júnior, a toda prisa, trata de asumir como propios los truculentos pactos heredados, ésos que permitieron al crimen organizado apoderarse de la silla presidencial, y ahí la lleva. La transmisión diferida de la investidura nada pide a las monarquías hereditarias, haciendo de Sheinbaum la Manuela González del siglo XXI.
La entrega de capos ya capturados, esto es, con los que no existe acuerdo, hará las veces de aquellas ofrendas hechas al conquistador. Marcarán sólo el inicio de una imparable campaña de expansión. Han demostrado que, más allá de bravatas, carecen del talento para mantener a raya al vecino que pretende fincar en nuestro suelo un campo de batalla, en el que enfrentará a quienes efectivamente ejercen el dominio territorial. Esto es, Trump sabe que sus oponentes son los líderes de los cárteles, estando advertido de que primero tendrá que pasar sobre los, ya muy embarrados, dirigentes morenistas.
La ofrenda ha dejado claro que, más allá del discurso patriotero, a este gobierno hay que valorarlo por lo que hace, y no por lo que dice. Santa Anna y Díaz Mori jamás se fueron, sólo pusieron un regente, y ésos son los más exactos moldes de López, nada ha cambiado. La callada rebelión deja claro que, a las órdenes de la Presidenta, le aplican el obedézcase, pero no se cumpla. Evidentemente la rebatinga por las candidaturas del 27 hace rato comenzó, y la exregenta poco o nada tendrá que ver. Teniendo la tormenta financiera en ciernes, sólo existe división, fractura y confrontación.
En la Cámara de Hampones y el Sinsentido de la República, que sustituyeron a los órganos que otrora integraban el Congreso, todos los días queda claro que sus integrantes carecen de la preparación y experiencia para dotar al país de soluciones, siendo sólo un foro en el que se destruye lastimosamente lo que fuera México. La desaparición del Poder Judicial no tendrá lugar hasta que se elija a los confirmadores de las decisiones del régimen, se derrumbó solito, al estar encabezado por una blandengue Corte, que nada tuvo de suprema.
Como en 1519, surgirán liderazgos ajenos a la estructura de gobierno, pero, de llegar éstos demasiado tarde, como ocurrió entonces, la suerte del régimen actuante estará echada. Bien harían los detentadores del poder si revisan ese episodio. Los arrogantes tlatoanis, tras ser aclamados por la turba, encontraron en la lapidación su cadalso, sí, tras entregarse al poder que vino de fuera.
