1. Remitente conocido. Claudia Sheinbaum quiere cerrar la puerta a la doble nacionalidad para quienes aspiren a gobernar al país y, eventualmente, a las gubernaturas. El destinatario político apareció de inmediato, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas, mexicano-estadunidense y señalado por la Presidenta como prófugo ante una solicitud de extradición. La reforma es una propuesta, pero el mensaje ya llegó con nombre y apellido. Si la nacionalidad será el filtro, habrá que ver cuántos aspirantes de Morena terminan pasando por la aduana constitucional.
2. Interinato. Graciela Domínguez ya tiene las llaves del despacho que dejó Rubén Rocha y promete que su prioridad será recuperar la paz en Sinaloa. El Congreso la eligió como gobernadora interina con 31 votos, y Claudia Sheinbaum respaldó su capacidad, aunque subrayó que la designación fue decisión del Legislativo local. Violencia, víctimas, desplazados y un proceso electoral en puerta es lo que enfrentará. La oposición ya le pidió que no convierta el interinato en plataforma de Morena ni en garantía de impunidad para Rocha Moya. Domínguez tiene poco más de un año para demostrar que será gobierno y no continuidad.
3. Coincidencias ideológicas. Morena empieza a marcar distancia de Rubén Rocha y no parece casualidad que lo hagan quienes buscan convertirse en candidatos a gobernador en 2027. Nora Ruvalcaba, Pablo Gutiérrez y Rosa Mary Bayardo ya dejaron claro que Rocha “no representa” al movimiento y que las acusaciones contra él no caben en la transformación que defienden. La señal es más amplia, los coordinadores estatales de Morena, PVEM, PT y aliados toman posiciones rumbo a los comicios. Rocha pierde aliados justo cuando más necesita respaldo. Las coincidencias ideológicas, a veces, aparecen cuando cambia el viento.
4. Pa’trás. Somos México, liderado por Guadalupe Acosta Naranjo, se apresta a cambiar su nombre a Somos y sólo usarán el color rosa para esa palabra, sobre un fondo blanco. Trascendió que Gilberto Bátiz, presidente del TEPJF, propondrá a la Sala Superior tumbarles el logo, los colores y el nombre, por considerar que sería inequitativo que utilicen la pertenencia “Somos México”, pues podría manipular al pueblo. Se espera que el proyecto de Bátiz sea aprobado sin problemas. Aunque si se el TEPJF fuera parejo aplicaría la misma al PRI, que ha utilizado los colores que identifican a todos los mexicanos. Doble vara, le dicen.
5. Fotoshopeada. Los perfiles trastocados abundan, pero aquí la intención va más allá del simple lucimiento: construir una narrativa de cercanía que, puertas adentro, es inexistente. En la SCJN, presidida por el ministro Hugo Aguilar, la relación entre la ministra Lenia Batres y sus pares está marcada por la confrontación, como ella misma la eligió, pero sus fotografías al término de las sesiones muestran sonrisas, saludos y gestos cuidadosamente seleccionados. Una escenografía para las redes. Sus compañeros ya le reclamaron que la cámara no maquilla la fractura. Batres eligió el choque y en la SCJN los ministros no le dan like.
