Venezuela: la hora de la verdad

Ha habido una vulneración permanente y sistemática de los derechos políticos de la gente

Hace algunas semanas comentábamos en esta columna sobre la presentación, en la sede de la OEA, de dos informes fundamentales sobre Venezuela. Los reportes fueron presentados por el Instituto Centro de Estudios para América Latina (Casla) a través de su directora, Tamara Sujú y, por Santiago Cantón, quien preside el panel de expertos independientes de la OEA para la investigación de la comisión de crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

Los informes concluyen que en Venezuela se ha afianzado un sistema represivo, alentado y auspiciado por las autoridades estatales, el cual comete graves vulneraciones de derechos humanos y delitos de lesa humanidad. No olvidemos que la ruptura del orden democrático ha producido la mayor diáspora de la historia del continente con 8 millones de personas que han huido del caos y la represión.

Siguiendo la inercia de violaciones graves a los principios básicos de la democracia, las elecciones presidenciales del pasado domingo se dieron en un contexto de amenazas e irregularidades que han generado indignación y alarma en el mundo entero.

El panorama es delicado. La comunidad internacional exige transparencia y rendición de cuentas al Consejo Electoral Venezolano, ante la súbita suspensión de la transmisión de resultados por varias horas y el brusco vuelco que le dio el inverosímil triunfo a Maduro.

Es momento de definiciones y análisis técnicos que nos lleven a descubrir que sucedió realmente el domingo. Venezuela necesita urgentemente de la solidaridad y firmeza internacional para salvaguardar la verdadera voluntad de l@s electores venezolan@s.  

Hemos sido testigos de la constante y continua persecución a los líderes políticos de oposición. Un ejemplo contundente fue la inhabilitación por parte de la “justicia” venezolana por 15 años para ejercer funciones públicas a la líder de la oposición María Corina Machado, sin permitirle el ejercicio de sus derechos políticos, menoscabando el proceso electoral y sus principios de imparcialidad, pluralidad y competitividad.

L@s venezolan@s acudieron nuevamente a un proceso electoral sin garantías mínimas, en donde las reglas de juego han sido obscuras y parcializadas, con una vulneración permanente y sistemática de los derechos políticos de la gente.

Como lo han señalado un importante grupo de países del continente y de otras latitudes, la fase de escrutinio de los votos es una caja de Pandora que debe abrirse y transparentarse ante el mundo. Se exige rendición de cuentas, claridad y respeto a lo que la gente realmente decidió en las urnas.

La falta de independencia del Consejo Electoral Venezolano no ha permitido que se cuente con las garantías necesarias para el desarrollo de comicios libres y justos. Se han vulnerado los principios de legalidad, imparcialidad, certeza, competitividad, periodicidad y universalidad. Fueron comicios carentes de la más mínima integridad electoral.

BALANCE

Hemos insistido que las elecciones en Venezuela deben tener al menos cuatro condiciones mínimas para ser legítimas: institucionalidad electoral autónoma, condiciones y garantías para la partición política, organización electoral auditable y observación electoral técnica e independiente. Por desgracia, estas condiciones democráticas mínimas no se han dado en las últimas elecciones. 

Como lo ha señalado por años, Luis Almagro, secretario general de la OEA, el pueblo venezolano debe recuperar con urgencia y sin demoras su libertad, su democracia y su derecho a vivir en paz. La comunidad internacional debe actuar ahora con firmeza y decisión. No hay excusas que valgan. Ha llegado la hora de la verdad.

*Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA

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