Repudio

El ejercicio de la política se ha convertido en una actividad de alto riesgo.

El 13 de julio quedará registrado en la historia como un día execrable. Era un sábado húmedo de calor intenso, como el que caracteriza a los veranos en Washington, D.C. Yo miraba despreocupado las noticias locales en espera del inicio de los noticieros nacionales, que normalmente se transmiten a las 18:30 horas. Súbitamente, CBS interrumpió drásticamente su programación para informar que el expresidente Donald Trump había sido el blanco de un intento de asesinato durante un acto de campaña en Pensilvania.

Como lo reportó con detalle AP, una ráfaga de disparos desató el pánico, y Donald Trump, con manchas de sangre, dijo que había recibido un disparo en la oreja. El expresidente fue rodeado por agentes del Servicio Secreto y subido a toda prisa a su camioneta. La campaña de Trump indicó que el expresidente se encontraba “bien” después del incidente que, según dijo, le perforó la parte superior de la oreja derecha.

El FBI identificó al tirador la madrugada del domingo como Thomas Matthew Crooks, de 20 años, residente en Bethel Park, Pensilvania. La agencia dijo que la pesquisa seguía activa y en marcha. Al menos un hombre presente en el acto de campaña murió y otros dos resultaron gravemente heridos, informaron las autoridades.

El presidente Joe Biden habló con Trump varias horas después del incidente, de acuerdo con la Casa Blanca. “No hay cabida en Estados Unidos para este tipo de violencia”, dijo Biden en declaraciones hechas públicamente. “Es enfermizo. Es enfermizo”.

El intento de asesinato se presenta en una atmósfera envenenada por una retórica cada vez más violenta en todos los lados del espectro político. La polarización tóxica nos está llevando a un abismo social y político que en ocasiones pareciera sin retorno. La demonización del adversario es una enfermedad crónica que se encuentra combustionada por discursos de odio y un espíritu de destrucción discursiva.

Cada día existe menos espacio para la pluralidad de pensamiento. El ejercicio de la política se ha convertido en una actividad de alto riesgo, en donde hacer política puede acarrear la desaparición personal o graves daños al entorno de las familias cercanas a las personas que deciden participar en la arena pública.

El repudio a la violencia ha sido unánime. Después del atentado, ha surgido un reconocimiento de parte de los dos grandes partidos estadunidenses de que es necesario bajar el tono de una retórica cada vez más hostil y destructiva. Es importante recordar que la gobernabilidad y estabilidad política del futuro inician desde las campañas electorales.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, se sumó al repudio mundial condenando en los términos más enérgicos el ataque contra el expresidente Donald Trump. “La violencia no tiene absolutamente ningún lugar en una elección, en la política o en nuestras sociedades”.

Almagro ha sido consistente en sus condenas a la violencia. Es fundamental mantener la racionalidad política, en tiempos de crisis. La irracionalidad solamente nos lleva a la polarización y a la enemización, a colocar a nuestras sociedades frente a proyectos irreconciliables.

BALANCE

Como lo ha señalado el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) existe un creciente y sostenido proceso de intensificación de la polarización política y social a nivel mundial que se ha intensificado con el uso de las nuevas tecnologías digitales.

En un mundo diverso y heterogéneo, aquejado por múltiples crisis, debemos tener altas dosis de tolerancia y respeto por el que piensa diferente; la política es la única herramienta pacífica para dirimir nuestras diferencias sin destruirnos como sociedad.

* Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA

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