Regular las redes

El Mundial de futbol ha acaparado nuestra atención durante las últimas semanas. Sin embargo, la vida sigue y, a pocos días de su conclusión, es importante regresar a la dureza de la vida y a la agenda de temas pendientes.

En esa dirección, es importante retomar el anuncio hecho por Claudia Sheinbaum, presidenta de México, quien señaló que, a partir del 19 de julio, iniciará un debate público sobre la regulación de las redes sociales y la inteligencia artificial. El gobierno mexicano tomará como sustento la encíclica del papa León XIV sobre los riesgos de estas tecnologías.

Se advierte, sin dar mayores detalles, que el gobierno analizará el funcionamiento, el control de los algoritmos y la creación de un marco regulatorio. El combate a la desinformación se presenta como el “paraguas” sobre el que se diseñará una estrategia para combatir la ”epidemia de mentiras” y sus efectos en la democracia. 

De manera reiterada, la mandataria ha señalado que los algoritmos y las redes son utilizados para campañas de bots y manipulación política. Vendrá un proceso complejo y desafiante. El solo anuncio de que el gobierno de México pretende hacer una “revisión de propiedad” de quiénes son los dueños de estas plataformas y cómo se concentra el control de la información, augura tormentas y profundos desacuerdos.

La Presidenta ha reiterado en que el propósito de estas “mesas de trabajo” con especialistas no es establecer medidas de censura, sino garantizar el derecho a la información y el bienestar social, observando también los modelos de regulación implementados en otros países

En Inglaterra, por ejemplo, no existe una prohibición total de los teléfonos celulares, pero sí dos restricciones importantes: su veto casi absoluto dentro de las escuelas y la futura prohibición de redes sociales para menores de 16 años.

El primer ministro Keir Starmer anunció una normativa para prohibir el uso de redes sociales a todos los menores de 16 años, la cual entrará en vigor a inicios de 2027. Esta medida incluye a Instagram, Facebook, TikTok, YouTube y Snapchat. Las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp y Signal no están incluidas en esta medida.

En la misma dirección, Brasil ha implementado estrictas regulaciones para las redes sociales, destacando la reciente entrada en vigor del Estatuto Digital del Niño y del Adolescente (ECA Digital). Esta normativa exige que los menores de 16 años vinculen sus cuentas a un tutor legal. Además, prohíbe funciones adictivas como el desplazamiento infinito y la reproducción automática de vídeos. 

Las directrices clave de esta regulación incluyen responsabilidad legal para las plataformas. El Tribunal Supremo Federal ha establecido que las redes sociales deben retirar de forma inmediata y sin orden judicial contenido perjudicial o delictivo (como terrorismo, discursos de odio o pornografía). De lo contrario, enfrentan multas de hasta 50 millones de reales o suspensiones. 

BALANCE

Como lo ha señalado la University College London en un informe publicado tras la aplicación de la nueva normativa, los jóvenes británicos mantienen una visión predominantemente negativa sobre la medida, señalando que la mayoría la considera excesivamente restrictiva y poco ajustada a sus necesidades reales. Antes de tomar decisiones es crucial escuchar a los usuarios y comprender su entorno. 

El debate sobre la regulación a las redes sociales debe darse de manera ordenada y sin prejuicios. No existen soluciones fáciles. La opinión de expertos, organismos internacionales, plataformas y legisladores es crucial para garantizar una normatividad exitosa. Lo mismo aplica para el análisis comparado de experiencias internacionales. Por su relevancia, ésta no debe ser una política pública más.