Periodistas en el exilio

El pasado 7 de junio, en el marco de la novena Cumbre de las Américas, el secretario general de la OEA, Luis Almagro y el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, presentaron a la opinión pública el Centro para la Integridad de Medios de las ...

El pasado 7 de junio, en el marco de la novena Cumbre de las Américas, el secretario general de la OEA, Luis Almagro y el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, presentaron a la opinión pública el Centro para la Integridad de Medios de las Américas, dirigido por el embajador (Ret.), John Feeley.

El Centro ha logrado poner sobre la mesa de discusión asuntos importantes acerca del futuro del periodismo, pero, ante todo, sobre la importancia de contar con medios de comunicación verdaderamente independientes.

Al primer evento público del Centro, Exiliado, no silenciado: Periodismo bajo asedio, moderado por el relator para la Libertad de Expresión, Pedro Vaca, y celebrado en el Salón de las Américas en las instalaciones de la OEA, asistieron cuatro destacados periodistas: Mónica Baró, de Cuba; Carlos Fernando Chamorro, de Nicaragua; Boris Muñoz y Luz Mely Reyes, de Venezuela  para compartir reflexiones sobre su vida y su trabajo periodístico.

Los testimonios son sólo una pequeña muestra de lo que sucede en estos tres países donde, como lo menciona el relator para la Libertad de Expresión, “la situación es dramática para los periodistas, y gran parte del gremio tiene que trabajar desde el doloroso exilio”.

Las y los periodistas de los medios de comunicación independientes en Nicaragua, Cuba y Venezuela no cuentan con garantías básicas para el ejercicio de su actividad y, adicionalmente, sufren una persecución sistemática por parte de estos regímenes autoritarios.

Según Carlos Fernando Chamorro, en Nicaragua han cerrado 54 medios de comunicación por órdenes del régimen de Daniel Ortega, hay 140 periodistas en el exilio, así como dos periodistas y cinco directivos de medios de comunicación que se encuentran en la cárcel.

Por su parte, Mónica Baró afirma que cerca de 30 periodistas independientes cubanos han sido obligados al exilio durante los últimos años para protegerse de la represión.

De acuerdo con datos del diario El País, en poco más de una década, 110 medios de papel han dejado de circular en Venezuela. Según el Instituto de Prensa y Sociedad (Ipys), en 2021 sólo circulaban 20 periódicos en el país, y en 10 estados ya no circula ninguno. De acuerdo con el Ipys, en 2020 hubo más de 4 mil200 episodios de censura digital que afectaron a por lo menos 153 medios de comunicación, 67 nacionales y 86 extranjeros.

Estos atropellos no deberían existir. Lastimosamente, se presentan con mayor frecuencia en la medida en que se normalizan las prácticas autoritarias, haciendo del periodismo una actividad cada vez más peligrosa.

Bien lo manifestó Luis Almagro, “la principal responsabilidad de los profesionales de los medios de comunicación es informar con la verdad, sin que eso signifique jugarse la vida. Silenciar a los medios de comunicación es un atentado directo contra el derecho a la libertad de expresión”.

BALANCE

Ante el preocupante crecimiento del autoritarismo que cierra los espacios democráticos y favorece prácticas de censura contra la libertad de expresión, es indispensable exponer estos excesos para evitar la normalización de las dictaduras.

Cada vez es más evidente el retroceso democrático en Venezuela, Cuba y Nicaragua. En ese sentido, la semana pasada, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden fue claro al manifestar que dada la situación de estos países “no era racional” deportar a los migrantes que de allí proceden.

La comunidad internacional tiene la responsabilidad de frenar la normalización de las prácticas antidemocráticas. Como lo expresó Mónica Baró durante el encuentro auspiciado por el Centro, es fundamental entender que “el autoritarismo es como un cáncer, y si no se trata, se extiende”.

*Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia.

Los puntos de vista son a título personal.

No representan la posición de la OEA.

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