María Corina: un rayo de luz

Su inhabilitación política impidió que participara como candidata en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. En su lugar, respaldó a Edmundo González Urrutia.

En un contexto adverso, manchado por la violencia y la desconfianza, súbitamente brotó un rayo de luz: María Corina Machado ganó el Premio Nobel de la Paz 2025 como un reconocimiento a su lucha por restaurar la democracia en Venezuela. El Comité del Nobel no exageró. María Corina es una mujer “que mantiene viva la llama de la democracia en medio de una creciente oscuridad”

María Corina Machado es ingeniera industrial, pero hace al menos 23 años está vinculada a la ruda política de su país. Tiene una especialización en finanzas por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), una prestigiosa escuela de negocios en Venezuela, y es egresada del programa de líderes mundiales en políticas públicas de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

Maduro ha tratado de destruir la carrera política de Machado por todas las vías posibles. El sátrapa de Miraflores instruyó a la Contraloría General de la República para que esta “institución-títere” la inhabilitara para ejercer cargos públicos por 15 años por “errores y omisiones en sus declaraciones juradas de patrimonio”.

Su inhabilitación política impidió que participara como candidata en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. En su lugar, respaldó la postulación de Edmundo González Urrutia, entonces representante de la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), cuya inscripción fue aceptada por el Consejo Nacional Electoral.

Una autoridad capturada declaró a Maduro, de manera inverosímil, vencedor, a pesar de que los resultados fueron groseramente manipulados, tal y como lo comprobó el Informe de los observadores del Centro Carter. La oposición cuestionó los resultados y, en coordinación con organizaciones de la sociedad civil, publicó en una página web las actas recolectadas por sus testigos, presentándolas como evidencia de un claro fraude electoral.

La reelección de Nicolás Maduro es el capítulo más vergonzoso del que yo pude ser testigo en mis 10 años como secretario para Fortalecimiento de la Democracia de la OEA. Por desgracia, en su momento, el fraude contó con el silencio y la complicidad de algunos países que se ostentan como democráticos en la región.

María Corina es apenas la mujer número 20 en ganar el Nobel de la Paz, de las 112 personas que han sido reconocidas a través de la historia. Es importante recordar que, en agosto de 2024, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, entonces senador, fue uno de los ocho legisladores estadunidenses que firmaron una carta al comité del Nobel apoyando la nominación de Machado para el premio.

A pesar de las graves amenazas contra su vida, María Corina ha demostrado su valentía. Ella decidió quedarse y dar la pelea. Su consecuencia personal es motivo de inspiración para millones de personas. Cuando las dictaduras cobardes toman el poder, es crucial reconocer a quienes defienden la libertad pagando costos elevados.

Balance

María Corina sabe qué su lucha va más allá de su persona. El reto ahora es concluir la faena. Las reacciones al premio pintaron de cuerpo entero a los declarantes. Quienes se escudan en la falsa neutralidad o la indiferencia sólo terminan extendiendo la pesadilla de un pueblo entero en beneficio del grupo criminal que encabeza Maduro. No lo olvidemos. Casi 8 millones han tenido que abandonar su patria creando la diáspora más grande que el mundo ha conocido en los últimos años.

Los venezolanos han sufrido 26 años de violencia y humillación a manos de una tiranía obsesionada con someter a los ciudadanos y quebrar el alma de la nación. El Premio Nobel otorgado a María Corina es un recordatorio de que las infamias no pueden durar eternamente. Estoy seguro de que muy pronto la democracia regresará a Venezuela.

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