Interconectados
En Egipto presenciamos la crisis del canal de Suez con los ataques marítimos a los buques comerciales bloqueando el estrecho de Bab el Mandeb.
La globalización es una realidad cotidiana. Más que nunca vivimos en un mundo interconectado por lazos económicos indisolubles, cimentados por la arena digital. Por ello, cuando se presenta o se provoca una disrupción en el escenario mundial, su impacto genera estragos inmediatos en la vida y el bienestar de tod@s.
En esta “era de caos”, marcada por múltiples disrupciones, las soluciones a problemas complejos no se pueden enfrentar desde el individualismo o el aislacionismo. Las alternativas son cada vez más multilaterales.
Recientemente hemos visto al menos tres disrupciones importantes: la crisis geopolítica del canal de Suez en Egipto, la sequía en el canal de Panamá y el colapso del puente Key de Baltimore, en Estados Unidos. Los efectos de estos eventos no se reducen únicamente a los países donde se han generado estas crisis. Van mucho más allá.
La sequía en el canal de Panamá evidencia los efectos del cambio climático sobre el comercio mundial, concretándose los pronósticos de la Organización Mundial del Comercio que en sus informes advirtió que el cambio climático repercutirá en el comercio internacional, afectando a los costos, alterando las ventajas comparativas y perturbando severamente las cadenas de suministro.
La escasez de agua para el funcionamiento del sistema de esclusas en el canal de Panamá ha impactado en la disminución del tránsito de buques mercantes, afectando a 40% del tráfico mundial de contenedores que pasa por esta vía.
En Egipto, presenciamos la crisis del canal de Suez con los ataques marítimos a los buques comerciales bloqueando el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta al Mar Rojo con el golfo de Adén. Por Suez circula entre 12% y 15% del comercio mundial, 30% del tráfico mundial de contenedores, 9% del petróleo mundial y 8% del gas licuado de petróleo.
En la misma línea, el colapso del puente Key de Baltimore, a causa del choque de una embarcación con su estructura, ha interrumpido el comercio de exportación e importación de mercaderías en este importante puerto de la Costa Este. Por el puente circulan entre 100 y 200 millones de dólares diarios por concepto de operaciones portuarias.
Los efectos de estos tres episodios a nivel mundial evidencian la interconexión que existe en el mundo actual, impactando en la vida de millones de personas, generando a su vez consecuencias que no han sido medidas y monitoreadas en forma suficiente y adecuada.
Si bien estas crisis tienen efectos indudables en la economía y comercio mundiales, también inciden en la gobernabilidad democrática, incrementando la incertidumbre mundial y deteriorando la calidad de vida de la gente.
Nuestros problemas van más allá de la polarización, el fanatismo y las mentiras en las redes sociales. Enfrentamos temas urgentes y apremiantes, demostrando que la interconexión en la que vivimos es mucho mayor de lo que hubiéramos imaginado.
BALANCE
Como lo ha señalado el secretario general de la OEA, Luis Almagro, el combate a las diferentes amenazas en contra de la sociedad, debe hacerse desde una perspectiva multidimensional, analizando las vulnerabilidades propias y encontrando las fortalezas que nos permitan enfrentarlas de forma eficiente y colectiva.
Las disrupciones plantean a las sociedades democráticas el enorme reto de transformar los paradigmas de gobernabilidad vigentes, con el objetivo de incluirlas en sus agendas públicas.
Ante la creciente interconexión, es urgente construir un multilateralismo democrático, que solidariamente proteja el ejercicio de los derechos y libertades de l@s ciudadan@s y genere mejores niveles de vida y desarrollo para la humanidad.
*Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA
