El colapso de Venezuela

A la fecha, cerca de 5.6 millones de venezolanas y venezolanos han huido del país, lo que representa más de 18% de la población. Desde septiembre de 2020 hasta el presente, entre 700 y 900 venezolanos huyen a diario del país por vías irregulares como trochas o rutas marítimas.

Todos los gobiernos, sin excepción, incluso aquellos verdaderamente buenos, son susceptibles a cambios y mejorías. En contraste, las dictaduras son incorregibles. En esta clase de regímenes no existe equilibrio de poderes, reina la corrupción, no hay Estado de derecho y la represión es el pan de cada día. Las dictaduras destruyen el aparato productivo, generando consecuencias económicas devastadoras, como las que hoy se padecen en Venezuela.

Tal como lo destaca Luis Almagro, secretario general de la OEA: “hay líneas que una vez cruzadas hacia la dimensión dictatorial llevan al fracaso del sistema político, económico y social”. Este es el caso de Venezuela, ejemplo de cómo la ruptura del orden democrático genera crisis, desesperanza y caos.

El pasado 29 de julio, el Grupo de Trabajo de la OEA para la Crisis de Migrantes y Refugiados Venezolanos en la Región publicó un preocupante informe que advierte que la ola migratoria venezolana podría alcanzar a siete millones de personas para el primer trimestre de 2022. Convirtiéndose así en el éxodo más grande después de Siria.

A la fecha, cerca de 5.6 millones de venezolanas y venezolanos han huido del país, lo que representa más de 18% de la población. Desde septiembre de 2020 hasta el presente, entre 700 y 900 venezolanos huyen a diario del país por vías irregulares como trochas o rutas marítimas.

Pero la compleja situación de migrantes y refugiados venezolanos no sólo afecta a quienes han decidido dejar el país, también afecta de manera significativa a las naciones receptoras, que en su gran mayoría no se encuentran preparadas ni cuentan con los recursos suficientes para recibir y atender flujos migratorios de tal magnitud. Tal es el caso de Colombia, país vecino, que durante los últimos años ha recibido el mayor número de migrantes, con más de 1,743,000 personas reportadas.

De acuerdo con más de 600 testimonios de migrantes y refugiados venezolanos recogidos por el Grupo de Trabajo de la OEA; las y los venezolanos huyen a diario del país principalmente por cinco razones: la compleja emergencia humanitaria, la violación sistemática a los derechos humanos, la violencia generalizada, el colapso de los servicios públicos y el alto costo de vida.

El informe alerta que, a falta de una respuesta global y financiamiento masivo, la crisis de personas refugiadas venezolanas puede convertirse en la más grande y la menos financiada del mundo. El colapso económico, político y social de Venezuela es una tragedia para el continente, que no puede ser ignorada o minimizada.

El pueblo ha perdido su soberanía, su capacidad de decisión y la posibilidad de garantizar la alternancia en el poder de sus gobernantes. Venezuela pasó de ser uno de los países más ricos de la región a uno de los más pobres, y no solamente en el tema económico, también en derechos para sus ciudadanos, en libertades y en oportunidades.

BALANCE         

La única posibilidad que tiene Venezuela hacia adelante es retornar a la senda democrática. Sólo en democracia, asegurando el respeto por los derechos humanos de sus ciudadanas y ciudadanos, Venezuela tendrá la oportunidad de recuperar su aparato productivo, hacer buen uso de sus recursos naturales y ofrecer progreso para su nación.

El primer paso en esa dirección es la realización de elecciones libres, justas, transparentes y basadas en el sufragio universal y secreto, con observación internacional profesional, objetiva e imparcial.

Más allá de la retórica y los juegos políticos, buscar soluciones y respuestas para lograr el retorno de la democracia en Venezuela debe ser una prioridad en la agenda hemisférica y convertirse en una prioridad en la agenda global.

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