Arquitectura electoral
La salud de la democracia depende de la fortaleza de la institucionalidad electoral.
La arquitectura institucional de los organismos electorales interamericanos es heterogénea y diversa. Su estructura varía de un país a otro debido a múltiples factores, entre los que se encuentran: organización territorial; ordenamiento jurídico; sistema electoral; cultura política; y, por supuesto, la tradición histórica de cada nación.
Dos elementos trasversales son: el grado de independencia y autonomía que poseen con respecto a los demás Poderes, en especial del Poder Ejecutivo, y el grado de participación e incidencia de los partidos o movimientos políticos en su designación.
Dentro del diseño institucional encontramos organismos independientes de otras ramas del Poder público y especializados exclusivamente en materia electoral, y organismos adscritos y dependientes que se encuentran dentro de una de las ramas del Poder público.
Otra variante es que, en algunos casos, la integración de los organismos electorales es no partidista, y sus miembros se designan mediante concursos públicos de oposición y méritos, sin la participación de ciudadanos con afiliación política.
En otros casos, la designación de sus integrantes es política-partidista, en las cuales los miembros de los organismos son nombrados por los Parlamentos, a través de ternas elaboradas por otros Poderes del Estado.
En todo caso, la autonomía y la independencia son cruciales, puesto que estos principios establecen la forma en que los organismos electorales interactúan institucionalmente y se coordinan con otras ramas del Poder público.
Los modelos de diseño institucional de los organismos electorales de los países americanos se resumen en tres grandes tendencias: 1) modelo independiente o latinoamericano, 2) modelo gubernamental o europeo, 3) modelo mixto o híbrido.
En el primer modelo, los organismos son independientes y autónomos de las otras ramas del Poder público, su diseño constitucional y legal determina cuál o cuáles son las entidades de carácter especializado y permanente en materia electoral dentro de cada país.
El gubernamental o europeo se caracteriza por establecer un organismo dentro de la estructura institucional de un Poder público, sea en el Poder Ejecutivo o en el Poder Judicial, el cual se encarga de la gestión del proceso electoral en todas sus fases, junto con la administración de justicia electoral.
El modelo mixto o híbrido se caracteriza por combinar elementos de los modelos independiente y gubernamental, existiendo dos organismos electorales; uno, adscrito o dependiente de la función ejecutiva, que está a cargo de gestión administrativa y operativa de los procesos electorales, y otro organismo autónomo e independiente de otros poderes públicos, que se encuentra a cargo de la jurisdicción contenciosa electoral.
Más allá de los modelos electorales, solamente los organismos electorales especializados e íntegros pueden garantizar procesos electorales transparentes que otorguen certeza y garantías.
BALANCE
Como lo menciona el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en la tarea democrática lo más importante es trabajar en que las instituciones sean cada vez más fuertes, más vigentes y que funcionen mejor en el marco del Estado de derecho.
La salud de la democracia depende en gran medida de la fortaleza de la institucionalidad electoral. Sin embargo, son las personas las que le dan eficacia a las instituciones que representan.
Independientemente de la arquitectura institucional, la fortaleza de una democracia depende sustancialmente de la convicción ética de quiénes deciden trabajar en las instituciones. Ahí está el gran reto de los años por venir.
