La agenda política y Twitter

Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, nos brinda datos relevantes sobre el crecimiento de las redes sociales y su impacto en la construcción de la agenda política. El sinaloense sostiene que sólo 2% de los usuarios de las redes habla de temas políticos y ya tiene ...

Francisco Guerrero Aguirre

Francisco Guerrero Aguirre

Punto de equilibrio

Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, nos brinda datos relevantes sobre el crecimiento de las redes sociales y su impacto en la construcción de la agenda política. El sinaloense sostiene que sólo 2% de los usuarios de las redes habla de temas políticos y ya tiene definida su tendencia. El resto utiliza estos instrumentos para actualizarse sobre temas sociales, familiares o del mundo de la farándula. Sin embargo, el 98% restante en algún momento podría vincularse con los asuntos públicos y ser sujeto de influencia para definir su punto de vista en tópicos electorales.

Roy Campos reconoce que aun y cuando las redes sociales no llegan al grado de determinar la preferencia electoral y el sentido del voto, sí son capaces de generar agenda, influir en los tópicos de las campañas y dañar a un determinado candidato que se encuentre involucrado en controversias o escándalos.

De acuerdo al Tracking Poll Roy Campos, entre las redes sociales la que más dinamismo ha tenido es Twitter, no sólo por su crecimiento, sino por su uso en diversos aspectos, incluyendo por supuesto a la política. En ese sentido, vale destacar que 13% de los mexicanos mayores de 18 años, más de 10 millones de personas, aceptan que alguna vez han utilizado este medio para expresar puntos de vista.

Destaca entre los usuarios de Twitter, la presencia mayoritaria de jóvenes y universitarios, que han encontrado en esta “tribuna instantánea” un medio idóneo para manifestar su visión sobre lo que sucede en México y el mundo en una atmósfera de completa libertad. En este universo, el tráfico de información es muy superior a lo que sucede en los medios tradicionales, aunque la autenticidad de la misma no se ciñe necesariamente a los parámetros de veracidad del periodismo profesional.

La realidad es que Twitter se ha transformado en una herramienta adicional a las que usualmente se utilizan para partidos, candidatos, periodistas y activistas sociales, que buscan influir en la lucha política, convirtiendo a las “cuentas” en espacios de relevancia cuando son manejadas con oportunidad, conocimiento e inteligencia.

Con más de 36 millones de seguidores, Barack Obama encabeza la lista de los “tuiteros” más influyentes del mundo, contando con el récord de uno de los mensajes más retuiteados de la historia: “cuatro años más”, que envió la noche de su reelección en 2012 acompañado de una foto en la que abraza efusivamente a su esposa Michelle.

En nuestra realidad latinoamericana, pocos son los políticos que se resisten a participar en las redes sociales. La clase dirigente sabe que abstenerse de posicionarse a través de estos medios novedosos significa renunciar a la comunicación con segmentos que utilizan estas herramientas y que se caracterizan por su espíritu crítico hacia el poder.

Aunque aún el uso de Twitter no es generalizado, cada día más la información, que se contiene en los 140 caracteres que se tienen disponibles, termina saltando a la televisión, la radio o la prensa, siempre y cuando ésta tenga “carnita” y sea “jugosa” como pieza periodística.

La construcción de la agenda política de discusión, como la narrativa del gobierno y de la oposición, pasa ahora por las redes sociales y, en particular, por Twitter. Quien decide ignorar los mensajes que corren por esta autopista alternativa, simplemente se queda fuera de una nueva forma de comunicación que no puede ser pasada por alto si se quiere formar parte de las modalidades alternativas del debate.

BALANCE

Las elecciones se ganan con buenos candidatos, partidos disciplinados y estrategias inteligentes. La clave del éxito depende de contar con mecanismos eficientes de comunicación política que conecten el mensaje que se quiere “vender” con electores que estén dispuestos a “comprar” ofertas que resulten congruentes y creíbles.

En medio de una crisis de confianza generalizada en el sistema de partidos, las agendas de interés de muchos grupos ciudadanos se fraguan y construyen desde Twitter en redes cada vez más sofisticadas y resistentes. Descifrar esta nueva realidad debería ser un imperativo para los políticos modernos. Ojalá lo entiendan.

Por el periodo vacacional de Semana Santa, esta columna volverá a publicarse hasta el miércoles 8 de abril.

Twitter: @pacoguerreroa65

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