AMLO: ¿actos anticipados?
Las nuevas reglas se acompañaron de candados en el uso de recursos públicos para promover la imagen de gobernantes en funciones.

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
Aprovechando los vacíos de la legislación sobre el activismo político de los servidores públicos de la época, Vicente Fox “cocinó” su candidatura a la Presidencia, saltándose las trancas de su propio partido y posicionándose como una figura con amplio conocimiento ciudadano. López Obrador obtuvo celebridad y un lugar destacado en las encuestas, gracias a sus conferencias tempraneras como jefe de Gobierno y a la victimización que se derivó de su cuestionado proceso de desafuero.
Con la experiencia de dos elecciones presidenciales previas, la Reforma Político-Electoral 2007-2008 incorporó en sus leyes secundarias algunas previsiones para evitar los actos anticipados de campaña, agregando una serie de artículos, suficientemente vagos en su interpretación, con el propósito de prevenir que los aspirantes a la primera magistratura del país se “fugaran” antes de los tiempos establecidos por la Constitución para iniciar labores de franco proselitismo.
Las nuevas reglas se acompañaron de candados en el uso de recursos públicos para promover la imagen de gobernantes en funciones, aunque el retraso de siete años en la concreción de la legislación secundaria al artículo 134 de la Constitución, ha estimulado que en todos los niveles de gobierno, sin distinción de colores políticos, quienes ocupan las oficinas públicas intenten darle la vuelta al espíritu de la ley para su beneficio personal.
En la reciente Reforma Electoral, se mantuvieron las restricciones relativas al proselitismo político previo al inicio de precampañas y campañas, dedicando 26 artículos de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LEGIPE) a una mecánica bastante precisa sobre lo que pueden y no pueden hacer los aspirantes a cargos federales de elección popular.
Claramente, los partidos políticos saben que los actos anticipados de campaña pueden castigarse, incluso, con la pérdida del registro del candidato que viole las disposiciones de la LEGIPE. Sin embargo, los “acelerados” prefieren “jugársela” con tal de mantenerse vivos en las encuestas, incrementando de esa manera sus posibilidades de triunfo en el futuro.
En esa tónica, AMLO ha repetido hasta la saciedad que aspira a ser nuevamente candidato. A principios de febrero, en una gira de trabajo de apoyo a candidatos a diputados federales de Morena, el tabasqueño declaró en Zacatecas que en 2018 buscará la Presidencia de la República “porque la tercera es la vencida”.
A nadie debería sorprender el anuncio del “dueño” de Morena. Está cantado que lo veremos en las boletas presidenciales en 2018. Lo que llama la atención es que, además de su legítima pretensión política, López Obrador está utilizando, en los márgenes de la ley, las prerrogativas de su partido en radio y televisión, durante las precampañas y el periodo intercampañas, para aparecer cotidianamente en spots y mensajes radiofónicos.
La aparición exclusiva de AMLO en los espacios provistos por el INE, en lugar de que su partido promueva a otros cuadros relevantes, es parte de una estrategia de reposicionamiento político para el tabasqueño aprovechando que no ocupa ninguna responsabilidad oficial desde que se separó de la jefatura de Gobierno del DF, el 29 de julio de 2005, y en consecuencia no tiene las limitaciones legales de personajes que ostentan cargos públicos.
BALANCE
Desde que Morena obtuvo su registro el 9 de julio de 2014, López Obrador, Presidente del Consejo Nacional del partido, ha aprovechado su posición como dirigente para aparecer, como lo ha documentado Carlos Loret de Mola, en un millón 241 mil 400 spots en dos mil 850 estaciones de radio y televisión.
El hecho de que AMLO haya manifestado su intención de contender en 2018 es parte del ejercicio de su libertad de expresión. Sin embargo, que Morena utilice su imagen de manera repetida puede configurar en el futuro debates muy intensos sobre actos anticipados de campaña por parte de quien desde ahora se ha proclamado como su posible candidato. Esta situación podría vulnerar la equidad de la contienda para la elección presidencial de 2018. ¿Cuántas quejas se presentarán? ¿Qué hará el INE?
Twitter:@pacoguerreroa65