¿De verdad normalizamos que maten a cuatro mujeres de la misma Universidad Autónoma de Morelos en lo que va del año? Es pregunta obligada después del asesinato, el sábado, de la estudiante española Claudia Tacoronte.
La joven de 21 años llegó a Mexico, vía un intercambio con la Universidad de Granada, y regresa a su país en una caja de pino acompañada por Valentín, su padre. Venía por seis meses. Su estancia duró tres semanas. Un ratero con antecedentes, apodado El Trompas, la mató por atreverse a pedir ayuda cuando pretendía robarle el celular, según la versión oficial.
El Trompas no se movió de Cuautla después de haber asesinado a Claudia. Se quedó en el municipio como si nada. Su foto estaba por todos lados y ni así se escondió.
Los vecinos lo reconocieron en la calle, a pesar de que se rapó. Dieron el pitazo y lo agarraron de inmediato. Aparentemente estaba intoxicado, consigna El País. “La regué, ni modo”, dijo el asesino, según el diario.
Las otras tres jóvenes de la UAEM asesinadas en 2026 no tuvieron igual impacto. Sabíamos de ellas por las movilizaciones de familiares y estudiantes, pero la indignación general no se hacía presente. El hecho de que el cuarto asesinato se haya tratado de una estudiante española resucitó esa indignación.
Las víctimas anteriores son:
1.- Kimberly Joselin Ramos Beltrán, 18 años, estudiante de contaduría. Desapareció el 20 de febrero y la hallaron el 2 de marzo en Cuernavaca.
2.- Karol Toledo Gómez, 18 años, estudiante de derecho en Mazatepec. Desapareció el 2 de marzo y la hallaron el 5 de marzo en Coatetelco.
3.- Michelle Itzayana Fuentes Calderón, 15 años, alumna de bachillerato de la UAEM. Desapareció el 24 de mayo en Yautepec y la hallaron el 2 de junio en Tepoztlán.
* Vamos a las cifras oficiales de feminicidios en todo el país. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta esta evolución aproximada: el año que más feminicidios se han registrado en Mexico es 2021, con 1,021; más del doble que en el 2015, cuando asesinaron a 428 mujeres. En 2023 y 2024 fueron alrededor de 850 a 853; en 2025, 721. En enero-julio 2026 se contabilizaban 380.
Organizaciones como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio y Causa en Común insisten en que hay subclasificación: casos que cumplen criterios de feminicidio se investigan como homicidio, suicidio u “otras causas”. Por eso desconfían de las cifras oficiales que reflejan menos violencia.
* Le dimos una revisada a la prensa española sobre el caso de Claudia Tacoronte.
En Antena 3 –canal de TV– se ha hablado de falta de garantías en los intercambios, de la diferencia de homicidios entre México y España, y de la demora de la ambulancia.
Una vecina citada por Telecinco, otra televisora de ese país, dijo que si la Cruz Roja hubiera llegado en cinco minutos, Claudia “se salva”. La versión oficial habla de que se tardó 7 minutos, pero los que vivieron el episodio hablan de que demoró de 20 a 30 minutos.
La detención de El Trompas no lava el sistema. Agradece, eso sí, que lo hayan detenido en cinco días, pero la pregunta que se hacen en España es: ¿por qué una estudiante de la Universidad de Granada acabó en un estado mexicano con alerta de violencia y varios casos previos?
* Si ampliamos el tema a los homicidios dolosos, podemos decir que una cosa es el discurso oficial y otra, la realidad que vivimos los mexicanos.
El oficialismo repite como estribillo que han bajado 53% desde que la presidenta Sheinbaum asumió el poder el 1 de octubre de 2024, pero el día a día parece desmentirla.
La cifra oficial más citada es que el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026. No negamos que haya habido una baja real en homicidios, pero 53% (de 86.9 a 40.8) es la lectura más favorable de los datos, no la más sólida.
El gobierno de Claudia Sheinbaum reporta que los homicidios en general han bajado más rápido que los feminicidios.
Ha insistido en “cero impunidad”, coordinación con fiscalías y una reforma para homologar penas. Se habla de hasta 70 años.
* La refinería de Cadereyta, Nuevo León, procesa alrededor de 17% del crudo del país y su operación provoca la emisión de dióxido de azufre y de partículas, lo que afecta el derecho a un medio ambiente sano.
Por este motivo, el senador emecista Luis Donaldo Colosio Riojas, exigió a Pemex presentar un programa calendarizado de modernización ambiental de la citada refinería.
A la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente el senador le pidió hacer públicos los resultados de la inspección realizada a la planta, tras los episodios de malos olores registrados en agosto.
Durante ese mes, habitantes de nueve municipios del área metropolitana de Monterrey reportaron olores intensos semejantes a gas, azufre, amoniaco y plástico quemado, presuntamente provenientes de esta refinería.
