De la firma a la acción

Francisco André

Francisco André

Ventana a Europa

Hace apenas un mes vivimos un momento histórico para la relación entre México y la Unión Europea (UE) con la celebración de una cumbre en la que nuestros líderes firmaron el Acuerdo Global Modernizado y el Acuerdo Comercial Interino, instrumentos que, una vez ratificados, abrirán una nueva etapa en una de las asociaciones más sólidas y dinámicas que la UE mantiene en el mundo.  

No obstante, es importante subrayar que estos hitos no deben representar el punto de llegada, sino el punto de partida. Por ello, durante las últimas semanas he recorrido distintos estados de la República —Sonora, Nuevo León, Querétaro y Chiapas— para dialogar con gobernadores, autoridades, representantes del sector privado y miembros de la sociedad civil sobre las oportunidades concretas que ofrecen estos acuerdos e intercambiar perspectivas sobre cómo podemos traducirlas en beneficios tangibles para las comunidades, las empresas y las familias mexicanas.

Los nuevos acuerdos facilitarán aún más el comercio, incentivarán la inversión, fortalecerán la innovación y el desarrollo sostenible, y abrirán nuevas oportunidades para las pequeñas y medianas empresas. En particular, ampliarán el acceso de productos mexicanos al mercado europeo de 450 millones de consumidores que valoran la calidad, la innovación y la sostenibilidad.

Lo que he visto durante estas visitas confirma que el potencial es enorme, y que este potencial radica en la diversidad y la riqueza cultural y económica de México.

En Sonora encontré un estado que mira hacia el futuro, con ambición y visión estratégica. La UE ya es uno de sus principales socios de inversión y participa activamente en proyectos vinculados con energías renovables, infraestructura, innovación y formación profesional. El potencial de las inversiones en infraestructuras, el desarrollo del puerto de Guaymas y del sector turístico y la creciente presencia de empresas europeas muestran cómo nuestras economías pueden complementarse cada vez más.

En Nuevo León, uno de los grandes motores industriales y tecnológicos del país, constaté el enorme interés por profundizar los vínculos económicos con Europa en sectores estratégicos para el futuro, desde la manufactura avanzada hasta la innovación y la transición verde.

En Querétaro tuve el honor de participar en la inauguración de la expansión de la planta de Airbus, una inversión que incorpora tecnología de alto valor agregado y reafirma el compromiso de largo plazo de una empresa emblemática europea con México. Este proyecto fortalece a Querétaro como uno de los polos aeroespaciales más importantes de América Latina y demuestra cómo la cooperación económica entre Europa y México genera innovación, empleo de calidad y desarrollo de capacidades.

En Chiapas compartí con productores y emprendedores las oportunidades que ofrece el nuevo acuerdo para el sector agroalimentario, particularmente para productos emblemáticos como el café, el cacao, la miel, el mango y el plátano. Para muchos de ellos, Europa no debe verse únicamente como un mercado de exportación, sino también como una fuente de tecnología, conocimiento y alianzas para crecer de manera sostenible.

Estas visitas me han confirmado una convicción: la relación entre México y la UE no puede construirse únicamente desde las capitales y las oficinas gubernamentales. Debe construirse también desde los diferentes estados y regiones, desde las empresas familiares, las pequeñas y medianas empresas que generan empleos, desde los productores y emprendedores que fomentan la innovación, y desde las universidades que impulsan el talento.

Por eso estamos saliendo de la Ciudad de México. Queremos que cada estado de la República Mexicana conozca las oportunidades que ofrece esta nueva etapa de la relación UE-México. Queremos escuchar, acompañar y construir alianzas. Queremos que más empresas mexicanas exporten a Europa y que más empresas europeas encuentren oportunidades para invertir y crecer en México.

En las últimas décadas, la UE y México han construido una relación basada en la confianza, el respeto mutuo, los valores compartidos y los beneficios recíprocos. Ahora queremos llevar esa relación a un nivel más maduro y ambicioso. 

Mientras avanza el proceso de ratificación, desde la Delegación de la Unión Europea nuestro objetivo es claro: que las oportunidades que abren estos acuerdos sean conocidas, aprovechadas, y sobre todo, que se traduzcan en más comercio, más inversión, más innovación, más empleos de calidad y en una mayor prosperidad compartida. Porque el verdadero éxito de un acuerdo no es cuando se firma, sino cuando sus beneficios llegan a las personas.

*Embajador de la Unión Europea en México