Un avispero sin sosiego
Hay gente a la que le es absolutamente indiferente que Genaro García Luna haya sido juzgado en el extranjero y no en México.
Primero lo primero. No me provoca reparo alguno que Felipe Calderón esté dando el trago amargo. Siempre me resultó repulsiva su actitud de masca tuercas desde su etapa emergente como dirigente panista. Uno escucha a ese tipo de políticos porque dan manotazos en la mesa ante el tiempo nublado, pero resulta inconcebible que Calderón ofrezca “alternativas” con la gigantesca sombra de su alfil en la llamada “guerra contra el narco”. El segundo gobierno blanquiazul fue la crispación como consejera de la violencia.
En la entrega anterior cité una frase de Francisco Javier Ramírez Acuña, quien en su día destapó a Calderón, lo que provocó el enfado del presidente Fox: “A mí sólo me regañan los jaliscienses”. Ya premiado con la secretaría de Gobernación, Ramírez Acuña lanzó un dardo al guanajuatense, crítico del calderonismo: “Todos sabemos que el que se va, se calla”.
Calderón se fue con sangre en las manos sin cerrar la boca. Renunció al PAN entre rayos y centellas. Fracasó en su intento de crear una nueva organización política, y echó bronca. Ahora se incrusta en el escenario y agita el avispero. Si el expresidente no sabía de los nexos de García Luna con el narco, mal. Si lo sabía, peor. La verdad de Perogrullo.
A diferencia de analistas políticos, advertiría que hay gente a la que le es absolutamente indiferente que Genaro García Luna haya sido juzgado en el extranjero y no en México. Proporciones bien guardadas, por hablar de un asunto actual, si nuestras autoridades son incapaces de llevar por buen camino el caso de una ministra de la Suprema Corte acusada de plagio, ¿cómo habrían preparado un juicio contra un personaje del calibre de García Luna?
Con el affaire del exsecretario de Seguridad recordé otro de hace muchos años, proporciones bien guardadas de nuevo. Cuando el general Augusto Pinochet fue detenido en Londres por crímenes de lesa humanidad, en octubre de 1998, el gobierno chileno lo reclamó para llevarlo a casa y juzgarlo en su país. Muerto de la risa en la redacción del Novedades, José de la Colina nos dijo: “Si nunca lo intentaron juzgar en Chile, ¿cómo quieren que les crean que ahora sí lo van a juzgar?”.
Las teorías comienzan con la simple observación. En otro nivel están el axioma o la aporía. En el caso de García Luna conviene actuar con ortodoxia. Cuando inició su juicio, advertí cierta urgencia de algunos colegas porque lo declararan inocente. ¿Qué les molesta? ¿Lo conocen? ¿Le deben algo? ¿Les debe él? La mirada alerta del doctor Ariel Rodríguez Kuri dio con la tecla: “Sorprende que analistas en medios tomen el veredicto de García Luna como un reto intelectual, un arcano. Tenemos una politología de la fiscalía gringa (Jorge Castañeda) y una sociología del jurado (Carlos Marín). Hipótesis: algo se ha estremecido en el alma de las élites locales”.
En su día, el hombre declarado culpable de colaborar con el narco que debía combatir mandó hacer un montaje “en vivo” sobre la captura de unos secuestradores, acción que concluyó con la cancelación del Año de México en Francia. El engaño con la detención en “tiempo real” de Florence Cassez e Israel Vallarta provocó una tensión diplomática de la que Calderón fue decidido protagonista. El engaño y la simulación fueron el lugar común de una secretaría de Estado.
CAJA NEGRA
Los editores de Roahl Dahl (1916-1990) en el Reino Unido eliminaron contenidos “ofensivos” de sus obras, adaptándolas a los tiempos que corren. Famoso por sus cuentos para niños, los libros de Dahl son long sellers, como el caso de Charlie y la fábrica de chocolate. Bien lo dijo a The Independent, en una de sus últimas entrevistas: “Puede ser simplista, pero así es. Los padres y los maestros son el enemigo. El adulto es el enemigo de los niños por el terrible proceso de civilizarlos”.
