El sábado anterior al grito de Independencia de 1926, rebeldes yaquis detuvieron el tren de pasajeros en el que viajaba el expresidente Álvaro Obregón, cerca de Vícam, Sonora. Numerosas tropas oficiales llegaron a la zona a intervenir, pero todo quedó en un susto para los cien pasajeros. Por su importancia, el asunto se convirtió en la primera nota a ocho columnas del diario La Opinión, cuyo primer ejemplar salió, intencionalmente, el 16 de septiembre de hace 100 años de alguna rotativa de Los Ángeles. La noche anterior, F. A. Pesqueira, cónsul en la ciudad angelina que antes tuvo esa misión en El Paso, encabezó la ceremonia del Grito. El periodismo como primer borrador de la historia. (A propósito de este centenario, el periodista Ángel David Torres da cuenta de eso, y más, aquí: https://transcribo1.blogspot.com/2026/09/detalle-de-la-portada-del-periodico-la.html.
Pero las celebraciones para el gremio —o para quienes se informan mediante impresos— no concluyen ahí. The New York Times cumplió ayer 175 años. Para festejarlo, desde finales de junio decidió cambiar su estrategia en la demanda que tiene contra OpenAI y Microsoft. En resumen, OpenIA tomó de los archivos del diario, unos 10 millones de artículos para entrenar a sus modelos de inteligencia artificial. Brent Hecht, director de Ciencia Aplicada de Microsoft, se refirió al hecho como “el mayor robo de trabajo en la historia de la humanidad”. Ante la situación de crisis, un portavoz de Microsoft señaló que lo de Hecht “es el punto de vista de un empleado y no representa la postura de la empresa”.
Llegado a este punto, quizás las preguntas pertinentes sean: ¿De dónde se obtiene la información que proporciona OpenAI? ¿Por qué no se da el crédito correspondiente a las fuentes originales? ¿Por qué no efectuar pagos por la utilización de material que no es propio? ¿El demandado actuó sin ética? ¿Representa esto una acción ilegal? ¿Hasta qué punto se puede tolerar la estética de la apropiación? ¿Alentó Microsoft a OpenAI a abastecerse de material protegido por el NYT?
En el ámbito del periodismo, es de locos lo que ocurre con la inteligencia artificial. Salvo el de la entrevista, hay casos de “redactores” que “escriben” y suben a la red cualquier género en cuestión de minutos, gente que durante toda su vida laboral había sido incapaz de poner bien una coma ahora presenta cualquier tipo de metáforas (chabacanas). Es decir, no se usa la IA como “apoyo” (para revisar la ortografía y concordancia gramatical de un texto, por ejemplo, o la verificación profunda de datos). Hoy advertimos un burdo simulacro. Se englute información y se ofrece como original. ¿Qué tantos millones de trabajos del NYT o sus fragmentos circulan sin control hoy en día?
Así las cosas, los retos son mayúsculos: “La creciente presión sobre la prensa libre hace que sea un momento especialmente oportuno para recordar que nuestro país depende, más que nunca, de fuentes de información fiables, contexto y rendición de cuentas”, señala A.G. Sulzberger, el presidente de The New York Times en su texto de aniversario. “[... ] los pocos medios de comunicación que aún se comprometen con el periodismo original e independiente, en aras del interés público, se ven eclipsados por el auge de los influencers de las redes sociales, los propagandistas partidistas y los bots de IA que difunden miedo, indignación y desinformación”.
Hace 100 años, La Opinión nació en Los Ángeles con la vocación de informar en español. Más de un siglo después, The New York Times enfrenta el desafío de preservar el valor de aquello que el periodismo produce cuando la tecnología está más que lista para tomarlo como la fruta de un árbol.
