Godoy y López-Gatell
No hay rendición de cuentas, ni nada que se le parezca. Por eso, aunque extraña y ofende, debemos reconocer que el intento de reelección de Ernestina Godoy como fiscal de la CDMX y la pretensión de Hugo LópezGatell de competir por la Jefatura de Gobierno son ...
No hay rendición de cuentas, ni nada que se le parezca. Por eso, aunque extraña y ofende, debemos reconocer que el intento de reelección de Ernestina Godoy como fiscal de la CDMX y la pretensión de Hugo López-Gatell de competir por la Jefatura de Gobierno son congruentes con lo que hemos visto a lo largo del sexenio: se premia la obediencia, no los resultados.
El recurrente nombramiento de personas sin experiencia ni estudios en áreas que requieren conocimientos técnicos es manifestación de lo mismo, “90% de lealtad y 10% de capacidad”, pero con los dos funcionarios mencionados es peor, porque sus fallas no provienen de la ignorancia o la improvisación, sino del dolo y las consecuencias han sido terribles. Despreciaron sus saberes y la ética profesional que exigen sus cargos por cumplir órdenes, hacer favores a personas poderosas o complacer al líder.
La autonomía de la Fiscalía capitalina fue letra muerta desde el primer momento. Antes de ser nombrada, Ernestina era coordinadora de la bancada de Morena en el Congreso local y desde esa posición legisló en su beneficio, modificando la Constitución para quitar la prohibición que tenía por ser diputada. Y para quedarse cuatro años más, sus compañeros de partido reincidieron, aprobando la Ley Godoy que está hecha con dedicatoria y a su medida. La SCJN analiza el contenido y las violaciones al proceso parlamentario, pero es posible que la decisión sobre la permanencia se tome antes que haya una resolución.
Por lo pronto, ya se conformó el Consejo Judicial Ciudadano que, antes de la reforma, debía proponer una terna y ahora sólo valorará a la actual fiscal. A pesar de que la ley establece que el proceso será “abierto y público”, circunscribieron la participación ciudadana a la recepción de correos electrónicos o cartas en sus oficinas, negándose a realizar audiencias públicas. Huele a simulación, pero la última palabra la tendrá el Congreso Local, el cual debe ratificar la propuesta con dos terceras partes de los presentes. El oficialismo no tiene esos números, así que la tradicional compra y coacción se ha echado a andar con los diputados opositores. Cuando detuvo al presidente de la Jucopo mandó el mensaje de que nadie está a salvo, pues carecen de fuero.
Con Ernestina Godoy buscan impunidad transexenal para la gestión de Claudia Sheinbaum. Lo vimos con el colapso de la Línea 12 por el que no hay un solo detenido, archivaron el peritaje de la empresa noruega DNV porque señaló deficiencias en el mantenimiento y no citaron a la entonces directora del Metro, Florencia Serranía. También quieren que la Fiscalía sea arma política durante las campañas. Recordemos cómo fabricó delitos contra Laura Morán y Alejandra Cuevas, al grado que la SCJN determinó su libertad porque ni siquiera existen en el Código Penal, y quiso exonerar de plagio a la ministra Yasmín Esquivel.
Pero el sectarismo palidece ante la ineficiencia. Si no es por la viralización de videos, los dueños de Black WallStreet Capital seguirían presos y el feminicidio de Montserrat habría quedado impune. Basta escuchar a las víctimas para constatar la indolencia de una fiscalía que avala el rasuramiento sin protocolos de cuartas quintas partes de los desaparecidos registrados en la capital.
Y el caso de Hugo López-Gatell es tan aberrante que uno se pregunta si no se trata de una provocación deliberada para distraer la atención del conflicto interno por la pretensión de la exgobernante de imponer como candidato a un policía vinculado con García Luna. La gestión contra covid-19 no podría haber sido peor, como lo muestran todos los comparativos con el resto del mundo. El exceso de mortalidad indica 800 mil muertes por haber subestimado la enfermedad, despreciar el cubrebocas para complacer al Presidente y apostar por la inmunidad del rebaño. Lo que le urge es fuero.
No sólo eso, López-Gatell representa el desastre en el sistema de salud: 30 millones perdieron atención médica, persiste el desabasto de medicinas, la vacunación a los niños se cayó y los hospitales se caen por el abandono. El que acusó a los padres de niños con cáncer de golpistas por demandar quimios, llama a “humanizar” la ciudad. Daría risa, si no fuera trágico.
