Frente al dedazo
La oposición tenía que distinguirse y lo hizo. Para remontar la ventaja indebida de las corcholatas, que llevan dos años de campaña anticipada e insisten en violar la ley, estaban obligados a ser audaces y demostrar congruencia democrática para contrastar con el ...
La oposición tenía que distinguirse y lo hizo. Para remontar la ventaja indebida de las corcholatas, que llevan dos años de campaña anticipada e insisten en violar la ley, estaban obligados a ser audaces y demostrar congruencia democrática para contrastar con el autoritario juego palaciego del tapadismo, revivido con otro nombre. Los ciudadanos decidirán en un proceso en el que se le encontró la cuadratura al círculo jurídico para evitar que los aspirantes del oficialismo siguieran corriendo solos, sin que por ello se ignore la normatividad.
La legislación electoral contempla la figura de frente político, conformado por al menos dos partidos, y nada impide incluir a los ciudadanos, mismos que pueden ser consultados para elegir a la persona que lo encabece. En cambio, el “coordinador de defensa de la Cuarta Transformación” no se encuentra ni en los estatutos de Morena y los aspirantes a ese cargo jurídicamente inexistente no pudieron respetar ni un día las medidas cautelares que les impuso el INE, en las que se les indicaba cómo debían simular para que los consejeros pudieran fingir que no se dan cuenta que en realidad se trata de precandidatos haciendo trampa.
Se podría alegar que, finalmente, se trata de dos simulaciones, aunque una tenga base legal y la otra no, que tanto el elegido en el proceso democrático como el destapado por el método dedocrático acabarán siendo abanderados en la campaña presidencial. Sería un insulto a la inteligencia negarlo, pero también igualarlos por eso.
No es lo mismo pasar encima de la ley con dolo, considerándose impunes porque cuentan con el respaldo de 23 gobernadores y del Presidente de la República –quien ideó la estrategia– que actuar en consecuencia para no dejarles el terreno libre sin violentar norma alguna; es una respuesta obligada por las circunstancias, cuidando las formas y las reglas.
Se ve difícil que el TEPJF se atreva a negarle el registro a la corcholata destapada por haber realizado descarada campaña anticipada y no informar del origen y destino de los millonarios recursos que utilizó. La presión política del régimen será inmensa. Por eso la oposición tiene que compensar con ingenio y creatividad lo que los otros han avanzado con dolosa ilegalidad. El hecho relevante es que, mientras en el oficialismo decidirá sólo una persona, tomaron el riesgo de apostar por la democracia y les dieron la decisión a los ciudadanos.
Aunque por tecnicismos no se le llame elección primaria, pues su realización se verificará antes que inicie el proceso electoral y la convocatoria es para el cargo de líder del Frente Amplio por México, la fuente de legitimidad es la misma: el voto ciudadano. Eso hace toda la diferencia frente al dedazo.
Hay más. Las corcholatas tienen prohibido contrastar ideas entre ellas, no van a debatir, no pueden siquiera aludirse y su incansable labor se centra en hablar bien del Presidente y de supuestos logros, basándose en los “otros datos” y evitando cualquier atisbo de autocrítica. Si en algo compiten es en la imitación del estilo y la retórica presidencial; las ocurrencias que lanzan para hacerse notar tienen por único objetivo halagar al gran elector.
Las opciones de la oposición no sólo se expresarán con libertad, tendrán debates auténticos. Si del lado gobiernista han proscrito la deliberación pública, porque pone en riesgo “la unidad del movimiento”, en el del Frente la habrá todos los días. La diferencia se explica por el carácter de cada polo. Mientras unos tienen como piedra angular el liderazgo personal de López Obrador, y nadie se engaña respecto a que él tomará la decisión, los otros caminan en la pluralidad, incorporaron a los ciudadanos en todas las facetas del ejercicio y tendrán la última palabra. No es lo mismo procurar la gracia del jefe que buscar convencer a la gente.
No es menor el hecho de que el proceso opositor será tutelado y arbitrado por un órgano con mayoría ciudadana y habrá observadores independientes. Eso ayudará darle credibilidad y legitimidad al resultado. Las encuestas complementarias son vacuna contra el clientelismo. Lo fundamental es que el contraste entre los métodos delinea de entrada la contienda: autoritarismo o democracia.
