El relanzamiento de Va por México
Los diferendos entre dirigentes que relanzaron la alianza Va por México son superables y se deben a la falta de definición sobre el mecanismo que se utilizará para elegir a la persona que encabezará el esfuerzo
De la ruptura a la reconciliación hubo una impresionante marcha ciudadana. La movilización contra la restauración autoritaria en más de 60 ciudades generó no sólo un frente opositor en el Congreso para defender al INE, sino también el restablecimiento de la alianza electoral que, después del desencuentro por la reforma que amplió el plazo de participación de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad pública, se veía casi imposible.
Se entendió que la sobrevivencia de la democracia en México requiere que Morena y sus satélites sean derrotados en las urnas y la unidad de la oposición hace viable esa posibilidad. Pero no basta la simple suma de emblemas y sería un error despreciar la enorme fuerza social que tomó las calles y que, en congruencia, rechaza el continuismo autoritario con cualquiera de las corcholatas y quiere una alternativa promisoria al desastre actual, no regresar a la situación previa al 2018. Que el remedio haya salido peor que la enfermedad, no reivindica a la enfermedad.
Eso sería, además, ser funcionales a la narrativa oficial, replicada una y otra vez por el propio presidente López Obrador. Aunque la Constitución lo mandata a ser neutral, asegura que la coalición opositora es para regresar por privilegios perdidos y evitar la “transformación”. De poco importa que su régimen recuerde al de los años 70 del siglo pasado y que la corrupción sea tan o más escandalosa que la del sexenio pasado, lo que busca es promover la percepción de que él enfrenta al régimen derrotado que quiere volver y es un hecho que la opinión sobre los partidos no ha mejorado.
Si bien el anuncio de los dirigentes del PAN, PRI y PRD es un significativo avance unitario, acordando alianzas electorales en el Estado de México y Coahuila y adelantar que irán juntos en las elecciones locales y federales del 2024 –incluyendo la CDMX, donde el triunfo opositor se vuelve inminente–, el frente puede y debe expandirse. No sólo con una eventual incorporación de MC, sino con la suma estratégica de organizaciones civiles y ciudadanos en lo particular para que jueguen un sano protagonismo y marquen el perfil de la alternativa.
Es fundamental que la decisión de la candidatura presidencial no sea de cúpulas o se limite a los militantes partidarios. Resulta imprescindible contar con un método que permita a la ciudadanía decidir, de tal suerte que quien abandere cuente con una legitimidad social que jamás tendrá la elegida por el dedazo presidencial. Las elecciones primarias abiertas están en el Estatuto del PAN, el cual, según se adelantó, siglará ese cargo en disputa. Pero sea por ése u otro procedimiento, los ciudadanos tienen que ser consultados para que hagan suya la coalición y sea creíble la oferta de terminar con el populismo sin retornar a la partidocracia.
Los diferendos entre dirigentes que relanzaron Va por México son superables y se deben precisamente a la falta de definición sobre el mecanismo que se utilizará para elegir a la persona que encabezará el esfuerzo. Harían bien en escuchar a la sociedad sobre cómo resolver la cuestión e involucrarla en su implementación. Entre más ciudadano sea el proceso de selección, más fuerza tendrán como opción en la boleta.
Por fortuna, no se trata de proponer a un personaje todopoderoso que sustituya al que hoy gobierna, pues el planteamiento es desmontar el presidencialismo autoritario que se restauró en la presente administración. A reserva de lo que se establezca en el programa y la plataforma electoral, en cuya elaboración también deben participar los ciudadanos, ya es compromiso la instauración de un gobierno de coalición que reivindique la pluralidad como ruta y principio democrático irrenunciable.
No deja de ser paradójico que los tres líderes opositores reconocieran la importancia germinal de la marcha del 13 de noviembre, evento identitario de la resistencia contra el autoritarismo imperante, y se comprometieran a representar el espíritu que ahí se manifestó, pero se les olvidara invitar a los ciudadanos. Ausencia que confío se corregirá, porque involucrarlos es la mejor receta para enfrentar y contrarrestar las trampas de quienes se aferran al poder.
