En un bosque de la China
Cuando hace 13 días en Buenos Aires, Argentina, culminó una reunión y cena de Donald Trump con el presidente Xi Jinping de China en el marco de la junta del grupo de los veinte, los especialistas financieros de los dos países, y de algunos otros también, respiraron con ...
Cuando hace 13 días en Buenos Aires, Argentina, culminó una reunión y cena de Donald Trump con el presidente Xi Jinping de China en el marco de la junta del grupo de los veinte, los especialistas financieros de los dos países, y de algunos otros también, respiraron con cierto alivio.
Los dos presidentes acordaron detener el torrente de sanciones económicas que estaban armando una guerra comercial de enormes dimensiones. Por lo pronto, de los diez mil millones de dólares en sanciones por parte de Estados Unidos, se quedaba sólo el diez por ciento, el 25 al que se iba a aumentar la porción en marzo quedaba congelado. China iba a actuar en consecuencia. Los dos países se comprometían a mejorar la perspectiva de relaciones comerciales.
El gozo se vino al pozo, precisamente, en Canadá, su gobierno detuvo a la señora Meng Wanzhou con intención de deportarla a Estados Unidos en donde sería procesada por fraude bancario al haber conducido operaciones financieras con el gobierno de Irán, que en Estados Unidos constituye un delito.
La señora Meng depositó una fianza de diez millones de dólares y se encuentra en una de las dos mansiones que posee en Vancouver y está esperando la decisión de los tribunales canadienses sobre su extradición.
El asunto es que Meng Wanzhou es la máxima autoridad financiera del gigante de comunicaciones electrónicas de Huawei, una de las más importantes del ramo en el mundo. Además, es hija primogénita del ingeniero Ren Zhengfei, fundador y presidente de Huawei y el hombre más rico de China. No es de sorprenderse, entonces, que el gobierno chino esté exigiendo a Canadá la liberación inmediata de la funcionaria privada.
No solamente eso. Los chinos detuvieron el lunes a dos ciudadanos canadienses que trabajan y viven en China. El empresario y escritor Michael Spavor trabaja en un organismo cultural que promueve los viajes y el acercamiento cultural con Corea del Norte; Michael Kovrig es un exdiplomático canadiense que trabaja para el International Crisis Group, un organismo no gubernamental que pretende desactivar conflictos internacionales.
Ambos están siendo acusados de indefinidos delitos en contra de la seguridad nacional de China, un eufemismo frecuentemente usado para armar casos de espionaje, sabotaje, terrorismo o lo que el gobierno quiera.
El conflicto puede crecer a una verdadera guerra comercial y eso lo entiende perfectamente Donald Trump. En una entrevista con la agencia Reuters, el presidente Trump afirmó que él estaría dispuesto a intervenir en favor de la señora Meng si esto ayuda a resolver las disputas comerciales que su país mantiene con China.
Es previsible que a cambio de esas concesiones Estados Unidos desista del proceso de extradición y Canadá libere a la hoy procesada.
¿De qué nos va o nos viene a los mexicanos esta pugna?
Las sanciones de este año a las importaciones de acero y aluminio por Estados Unidos nos pegaron de refilón porque no somos proveedores mayores de aluminio o acero. Sí, somos proveedores principales de otros productos, mayormente agrícolas.
Independientemente de eso, y pese a la postura del presidente Donald Trump, el mundo se hace cada día más pequeño y los países, así como también las economías, más interdependientes. De esta forma, México se encuentra dentro de este bosque de la China.
