El patio trasero
There is a fine line between recklessness and courage… It’s about time, you understood… Paul McCartney, Fine Line, del álbum Chaos and Creation in the Backyard. De vez en ...
There is a fine line between recklessness and courage…
It’s about time, you understood…
Paul McCartney, Fine Line, del álbum
Chaos and Creation in the Backyard.
De vez en cuando renace estúpidamente la esperanza de que los que nos gobiernan tienen la sensatez suficiente como para rectificar en el curso de la implementación de sus órdenes y, de manera especial, transparentar sus decisiones e informar con sinceridad y apertura. En ese sentido, el presidente López Obrador dio buena muestra en la corrección del “error” que reducía los fondos dedicados a las universidades del país.
Lo que no podemos es aceptar estúpidamente el engaño en la información y, especialmente, la traición a los principios que a lo largo de la historia patria hemos hecho nuestros.
Tal como informó ayer la Secretaría de la Relaciones Exteriores, nuestro país se va a convertir, en la frontera norte, en un campo de concentración para los centroamericanos que están siendo procesados por las autoridades migratorias de Estados Unidos, buscando asilo y admisión. Mientras esos procesos, que tardan más que meses, años, México se convierte en un reducto semicarcelario de ciudadanos de un país que quieren ingresar al otro. La condición rechazada en el verbo de Tercer País.
Si renunciamos —que es lo que debemos hacer siempre— a la terminología de la diplomacia y la política, veremos que nos hemos convertido ya en el patio trasero de Estados Unidos. Aquí están tus pendejos para alojar, alimentar, vigilar y cuidar a los migrantes que tú, en última instancia, decidirás si admites en tu país o los mandas a la chingada de regreso a Tijuana y alrededores.
El aceptar esta operación violatoria de la soberanía de nuestro país es el primer eslabón de una política sumisa e indignante. Fue de Washington desde donde se anunció el nuevo procedimiento de que México alojaría a los migrantes en proceso de admisión o no en Estados Unidos. Relaciones Exteriores en nuestro país se limitó a ratificar lo que ya era público. México asume formal, legal y económicamente el papel que, desde el presidente Roosevelt, Estados Unidos asignó a sus vecinos del sur: somos el patio trasero.
PILÓN.-Nos guste o no, el proyecto de ingresos fiscales y el presupuesto de egresos del gobierno mexicano para 2019 son ya un hecho. Somos muchos los que pensamos que, en el esquema planteado, los ingresos que se consigan no van a ser suficientes para los egresos que se pretenden, sean estos o no cuerdos. Consecuencias de la democracia que, de cuando en vez, otorga a un grupo determinado el aplastante predominio sobre las decisiones del “pueblo”.
El tema es que el presidente Andrés Manuel tiene razón en su premisa básica, aunque no la haya formulado así. No hay presupuesto que alcance para nada si se administra con ineficiencia y corrupción. Igualmente, un presupuesto austero, mal armado, injusto, desequilibrado y cojo, puede rendir mejor si se ejerce con honestidad y limpieza.
El problema es quién garantiza que los que, a partir del 1 de enero, van a hacer uso de esas herramientas, lo harán con indiscutible limpieza y nunca vista honestidad.
