Si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren militar
López Obrador ha acusado a nuestros soldados de matar a menores en enfrentamientos y de violaciones de los derechos humanos por parte de nuestros soldados.
El mayor traspié de Andrés Manuel López Obrador, que hasta ese momento era el indiscutible ganador de las elecciones presidenciales de 2018 en México, fue responder de bote pronto a un hombre que le preguntaba por el destino de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Resulta que el cuestionador era padre de uno de los desaparecidos. En el contexto, se recordó la cercanía de Andrés Manuel con el exgobernador de Guerrero y el alcalde de Iguala a la sazón, pero eso no fue lo importante.
Lo fundamental es que el tabasqueño respondió —en medios que registran todo— que la pregunta debiera ser dirigida al presidente Peña y a las Fuerzas Armadas, porque ellos habían sido los involucrados en los hechos. El desplante fue una bofetada a Peña Nieto, lo cual no es importante. Se constituyó inmediatamente en una provocación a las Fuerzas Armadas del país, acusándolas implícitamente de haber sido los responsables de la desaparición y evidente asesinato de los 43 normalistas.
No es frecuente que las Fuerzas Armadas de México acudan a los medios y por ello se les da en los medios la importancia y respeto que merecen. La última y memorable ocasión fue cuando el general secretario Cienfuegos en entrevista pidiera definir claramente cuál es el fuero de la civilidad y cuál el fuero militar. Desde entonces quedó en claro la necesidad
de establecer la línea limítrofe entre ambas áreas.
Ayer, mientras los legisladores de ambas cámaras se hacían pendejos
—como lo han hecho siempre— para definir una ley de seguridad nacional que establezca normas, conductas, protocolos, fronteras y responsabilidades de cada una de las entidades en este campo tan sensible, el general brigadier José Carlos Beltrán, director en la Sedena de los derechos humanos, hizo en medios una denuncia fundamental: “Actores de la sociedad” , dijo, “han incurrido en injurias y ofensas en contra de las Fuerzas Armadas del país.
Lo que le faltó al general brigadier fue dar el nombre que todos sabemos: Andrés Manuel López Obrador. Este protagonista no solamente refirió al quejoso de Ayotzinapa a las Fuerzas Armadas; ha acusado a nuestros soldados de matar a menores en enfrentamientos y de violaciones de los derechos humanos por parte de nuestros soldados. ¿Por qué se nos caen los calzones verde olivo cuando hay que decir el nombre de Andrés Manuel?
Yo tengo un enorme respeto por las Fuerzas Armadas mexicanas. Y debo respetar. El general brigadier Beltrán subrayó la perpetua lealtad de las Fuerzas Armadas a su Jefe Supremo que por mandato constitucional es el Presidente de la República.
Y ¿si ese cargo recae en Andrés Manuel. quien ha manifestado desconfianza y ha ofendido a sus hombres?
No es una situación improbable.
PILÓN .- Entre el primero de enero de 2017 y el 28 de febrero de este año, estamos hablando de 59 días calendarico, se registran tres mil setecientos setenta y nueve homicidios en México, 64 seres humanos asesinados todos los días. De ellos, siete de cada diez fueron por arma de fuego. Es el récord mayor de los últimos veinte años. Más que en los sexenios de Zedillo, Fox y Calderón. Yo no estoy inventando los datos; corresponden a una tontería que se llama pomposamente Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Si yo fuera Peña Nieto, estaría acojonado. Quiero decir acongojado.
