Yo quiero tener un millón de amigos

En mi pueblo tienen el vicio acendrado de acudir a la palabra amigo a la menor provocación. N’hombre, es mi amigo de alma. Yo soy muy amigo de… Somos hasta compadres, imagínate si no es mi amigo. Y así por el estilo. En el código moral de mi existencia, la amistad ...

En mi pueblo tienen el vicio acendrado de acudir a la palabra amigo a la menor provocación. N’hombre, es mi amigo de alma. Yo soy muy amigo de… Somos hasta compadres, imagínate si no es mi amigo. Y así por el estilo.

En el código moral de mi existencia, la amistad ocupa un lugar de privilegio porque es una de las formas excelsas del amor, ya que no implica el sexo. Eusebio Salces Fernández, Fernando Alcalá Pérez y Alfredo Nolasco Cabral encabezan, ya muertos, la lista de mis amigos. Mis amigos son muy pocos y ellos saben quiénes son, pero son seres humanos con los que he compartido sueños y proyectos, ilusiones y frustraciones, pobrezas y abundancias, añoranzas y desilusiones, amores y rupturas, pensamientos y disidencias.

Al lado muy cercano de ellos están mis amistades. Gente con la que mantengo una relación mutua de intenso afecto y respeto, pero que no son mis amigos.

De esto se desprende que yo entienda muy bien el conflicto más reciente que enfrenta el presidente Peña Nieto, como si le hicieran falta. Durante las últimas dos semanas, en diferentes medios he escuchado o leído amplios argumentos en favor de los valores profesionales y éticos de Eduardo Medina Mora, desde ayer y al menos durante quince años, miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Hombre brillante como pocos, es lo más modesto que he escuchado en su favor.

En el lado contrario, que siempre debe haber, me dicen que Medina Mora, quien antes de ser embajador de nuestro país en Londres y Washington, ha sido cómplice de la guerra sucia de Felipe Calderón, instrumentador de la fabricación de videos encabezada por García Luna Productions, promotor de funcionarias incapaces como la que hoy despacha en el consulado de México en Milán. No escucho cuestionamientos a los pocos méritos como jurisprudente del señor Medina Mora, a quien, desde luego, no conozco. El único argumento esgrimido en contra de su elevación a uno de los puestos mejor pagados en este país, es que es amigo fiel del Presidente. El encanto del hombre brillante, culto y decente se desploma ante la crisis de credibilidad que el gobierno mexicano reconoce y no sabe enfrentar.

La indiscreción de una periodista —no hay periodista discreto— reveló que el hoy togado es compadre de Peña Nieto. Llevó a la pila bautismal a un crío, fruto de las relaciones extramaritales de don Enrique cuando aún vivía su esposa, la señora Pretelini. Lo dicho: mis amigos han estado conmigo en sueños y proyectos, ilusiones y frustraciones, pobrezas y abundancias, añoranzas y desilusiones, amores y rupturas.

La diferencia es tal vez que, si yo tuviera el poder de nombrar al director del INBA no iba a nominar a mi amigo Guillermo Ceniceros, que es un pintor de excepción, pero que no tiene idea del diseño de la política cultural de un país. Ni nombraría a Delfor Sombra, cantor de cantores, como encargado de la educación de México sólo porque es mi amigo.

Porque entonces se trastoca, como ha sucedido persistentemente en México, el criterio del ejercicio del poder. En lugar de ser una plataforma desde la que se busca el bien común, se convierte en un trampolín para privilegiar a quienes queremos. Familiares, compadres, hermanos, sobrinos, compañeros de escuela, miembros de la pandilla, amigos, en una palabra. El ejercicio de Medina Mora como juez de los mayores jueces, nace con la mancha de la sospecha. Nepote no es el nombre de un noble romano. Quiere decir sobrino, que es como los curas nombraban a sus hijos ilegítimos privilegiados luego por el poder. Para el caso, amigos.

PILÓN 1.- El otorgamiento de concesiones para dos nuevas cadenas de televisión abierta es, al mismo tiempo motivo, de regocijo e interrogantes. En donde debe estar, que es el primer lugar, está el beneficio del consumidor de televisión. Siempre ha sido benéfico el incremento de las ofertas de cualquier bien o servicio, para que el público tenga más opciones, de lo que sea. Para los nuevos concesionarios es un reto enorme: ¿cómo establecer opción de competencia frente a los que tienen años en el oficio, recursos materiales y personales probados, para un mercado de publicidad cada vez más astringente y en proceso de reducción?

PILÓN 2.- ¿Hasta dónde tiene que llegar la salvajada guerrerense para que el gobierno federal se ponga las pilas? Sin mandar un comisionado como el de Michoacán, desde luego, porque puede resultar que todos se matan en defensa propia.

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