Chaos

El desprestigio de todos los partidos tradicionales se esconde como la basura debajo de la alfombra en todas las supuestas reformas a los sistemas electorales. Todo intento de apertura democrática se tiene que estrellar en la resistencia a renunciar a los privilegios económicos de la partidocracia.

                Complication is my path to fame.

                Mutemath, Chaos

Las elecciones del próximo junio van a dejar profunda huella en tres importantes aspectos ineludibles a la atención de los políticos del país, dos de ellos largamente desatendidos, aunque son evidentes. El crónico abstencionismo ante las urnas, reflejo de la apatía ciudadana, ha sido por decenios considerado un mal necesario y aliado conveniente del PRI y de su hábil aparato de inducción e inflación de las cifras en los comicios por la vía del acarreo y la seducción de los desposeídos.

El desprestigio de todos los partidos tradicionales se esconde como la basura debajo de la alfombra en todas las supuestas reformas a los sistemas electorales. Todo intento de apertura democrática se tiene que estrellar en la resistencia a renunciar a los privilegios económicos de la partidocracia. La cerrazón a aceptar candidaturas civiles, independientes, va a cobrar caro en las urnas. Si los partidos de la chiquillada tramposa logran conservar su patente de corso por el mínimo de sufragios logrado, ello se deberá a la hábil maniobra de subir a su camión a figuras de fama o prestigio (Cuauhtémoc Blanco en Cuernavaca, Fernando Elizondo en Nuevo León) que obtengan o no el triunfo en sus elecciones.

El otro peligro es mayor e implica toda una conspiración, esta sí, en contra del Estado mexicano mismo. Ya no se trata de las cadenas en las redes sociales invitando a no votar, que cíclicamente cautivan a lo que queda de la clase media y de su voluntad de participación ciudadana. El llamado que nos hacen llegar desde Guerrero no es una invitación al abstencionismo, es una amenaza directa y clara: no vamos a dejar que haya elecciones. Y si te apareces a votar, te vamos a partir la madre. Para que no quede duda de la intención y la decisión de este movimiento, el registro de los pocos candidatos que se animaron a entrarle al juego tuvo que darse en sedes alternas; los locales oficiales del instituto electoral del estado están en manos de los que mandan en Guerrero desde hace muchos años, los mafiosos aliados al magisterio bien organizado.

Tolerados, además, por una autoridad que reúne los dos peores defectos de la operación política: la pusilanimidad y la torpeza. La una nace de la falta de carácter, la otra de la falta de experiencia o de talento. Lo vimos en el manejo de las repetidas crisis en Michoacán, pero lo vimos de manera especial y de consecuencias muy actuales e intensas en el ineficaz manejo del problema de Ayotzinapa y sus consecuencias. Lo estamos viendo en la pueril respuesta del INE, que no se limita solamente a que la franquicia del partido llamado Ecologista haga en este país lo que se le pegue la gana.

Es previsible que este país se comporte nuevamente como reactivo. En la tradición popular mexicana esperar a que se ahogue el niño para tapar el pozo. Será necesaria la lección de junio próximo para que entremos de lleno en una verdadera Reforma Electoral que no sea un sistema para documentar y legitimar la corrupción. Tal vez entonces podamos asomarnos a esa tan mencionada democracia.

PILÓN.- El oro, aunque sea negro. Se atribuye a Romero Deschamps.

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