Los crímenes del huachicoleo
Incontables ocasiones hemos evocado la obra de López Velarde “La suave Patria” como identidad del mexicano posrevolucionario y otras tantas para culpar los infortunios que a la nación le ha provocado el “oro negro”. Tragedias que han marcado la historia de esta industria con la pérdida de vidas humanas y gravísimos agravios a la naturaleza, desquiciando el equilibrio ecológico
El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo
“La suave Patria” de Ramón López Velarde
Pemex, empresa paraestatal que, de fuente de riqueza nacional se volvió sinónimo de corrupción, impunidad, quebrantos financieros y muerte. Las explosiones de pozos, instalaciones o ductos en las últimas décadas han dejado un saldo rojo de dramáticas consecuencias.
Recordemos: el derrame del pozo Ixtoc en el Golfo de México en 1979; la explosión de los depósitos de gas en San Juanico, Estado de México, en 1984 (se calcularon en su momento casi 500 muertos); en 1992, fallecieron aproximadamente 200 personas, en un barrio de Guadalajara, víctimas de varias explosiones en cadena, después de una fuga de gas en el alcantarillado. En aquel momento, Jiménez Espriú (actual secretario de Comunicaciones y Transportes) fungía como subdirector comercial de Pemex, encargado de las ventas de los productos de la paraestatal y la introducción de nuevas gasolinas sin plomo. Tras la tragedia, Jiménez Espriú impugnó la versión de la PGR y buscó exonerar a Pemex. Sin embargo, el entonces procurador general, Morales Lechuga actuó de forma inmediata, eficiente y concluyente: los peritajes señalaron que el colector estaba lleno de gasolina.
Una explosión en una toma clandestina de San Martín Texmelucan, Puebla, deja 29 fallecidos el 19 de diciembre de 2010.
25 de agosto de 2011: mueren 53 personas en un casino de la ciudad de Monterrey, incendiado por sicarios que habían rociado el establecimiento con 200 litros de gasolina, debido a la negativa de los dueños de pagar extorsiones.
31 de enero de 2013: las oficinas centrales de Pemex en la Ciudad de México sufren una explosión por la acumulación de gas metano. El estallido provocó 37 muertos y 121 lesionados.
La explosión de un camión cisterna cargado con gas en una autopista cerca de la capital mexicana deja un saldo de 20 muertos, la mitad de ellos menores, además de 36 heridos. La explosión también dejó 45 viviendas afectadas, mayo de 2013.
3 de abril de 2015: la explosión de un camión cisterna de Pemex causa 19 muertos en Tabasco.
20 de abril de 2016: la explosión en un complejo petroquímico en Coatzacoalcos, Veracruz, causa 32 muertos y más de 100 heridos.
En estos casos se acusa a la negligencia, la impericia o la imprudencia. Hoy, la tragedia lleva nombre y apellido: crimen e impunidad. En efecto, la actividad de picar ductos, robar combustible y obtener pingües ganancias son la razón verdadera de este grave siniestro “los crímenes del huachicoleo”. Delictuosa actividad vinculada estrechamente al narcotráfico y otras conductas del crimen organizado que vulneran día con día la seguridad de nuestro país. Los familiares de las víctimas de este siniestro acontecimiento en Tlahuelilpan, Hidalgo, aceptan que al desoír al Ejército mexicano acentuaron aún más el desastre, una feria de muerte que hasta ayer, había cobrado la vida de 109 personas y dejado decenas de heridos, de los cuales, 3 menores de edad se encuentran en Galveston, EU., en un hospital especializado en atención a quemados. Las acusaciones de toda índole no tardaron en aparecer y esta desgracia ha sido campo fértil para señalar culpables y ocultar responsables.
El flamante fiscal general de la República, doctor Alejandro Gertz Manero, hombre de capacidades y experiencia probada (su designación por el Senado coincide con la fecha de la tragedia) señala que se integran las carpetas respectivas bajo su acuciosa mirada y que fincarán las responsabilidades penales que corresponda, mientras voces contradictorias exigen castigo ejemplar, apoyos y ayudas para que imputados reciban beneficios de víctima, de ahí que, la intervención de la FGR será la que establezca con claridad a la luz del derecho penal responsabilidades y sanciones. “Culpables hay muchos, responsables menos y, al fin y al cabo delincuentes”.
El discurso gubernamental acusa, exonera, victimiza y ofrece medidas de un paternalismo oficial que creíamos extinto con lo que la gran confusión en este tema se hace más densa. AMLO, en su momento, declaró: “aunque se trata de un hecho lamentable, la explosión de una toma clandestina en el estado de Hidalgo, donde murieron 66 personas, servirá como ejemplo para que la población por donde pasan los ductos de Pemex evite la práctica de la ordeña”. A partir de esta declaración se ha sucedido una serie de explosiones y daños a los ductos, principalmente, en el tramo Tuxpan–Azcapotzalco. La FGR inicia con esta prueba, precisamente, la tarea constitucional de conducir sus acciones en el cumplimiento de sus responsabilidades con autonomía e independencia.
Vicepresidente de la Academia Mexicana de Derecho Internacional
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