La negociación del 0.000671%

Buscábamos forzar al gobierno para que el fondo de capitalidad no fuera una moneda de cambio y mucho menos una dádiva.

Por haberse entregado en brazos del PRI en un matrimonio por conveniencia con el gobierno federal a cambio de votar a favor de una reforma hacendaria regresiva y tóxica para los mexicanos, el PRD obtuvo sólo tres mil millones de pesos.

Muchas capitales de distintos países del mundo reciben un Fondo de Capitalidad, el Distrito Federal no podría estar más al margen de percibir  recursos federales para fortalecer servicios públicos que diariamente utilizan cinco millones de personas que no habitan en el Ciudad de México, el CIDE calculó el costo de capitalidad en 14 mil millones de pesos.

El objetivo, insisto, es bueno; pero el gobierno perredista negocio mal, no se incluyó en la Ley de Coordinación Fiscal como proponía Acción Nacional además que en nuestra iniciativa solicitamos que el fondo fuera de nueve mil millones de pesos. Buscábamos forzar al gobierno para que el fondo de capitalidad no fuera una moneda de cambio y mucho menos una dádiva, sino que se le otorgara a la capital lo que en derecho le corresponde, bajo un criterio de justicia distributiva al reparto de recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación para el próximo año y en lo sucesivo.

Los propios legisladores del PRD que por un lado desecharon la iniciativa azul para pedir inexplicablemente mil quinientos millones de pesos menos y que no se repartiera nada a las delegaciones del DF, y que por el otro, se frotaron las manos pensando que el amasiato de su partido con el PRI en la Cámara federal obtendrían mucho más que el 0.000671 % del presupuesto aprobado para la Federación, hoy se dicen decepcionados ante los medios de comunicación y que el monto obtenido para el fondo de capitalidad es insuficiente. Aunque claro, han terminado por reconocer a manera de autoconsuelo que algo es algo y que peor sería nada.

Si bien es cierto que los recursos otorgados a la capital carecerán de certeza al no inscribirse en ley, habremos de esperar al próximo año para conocer de qué tamaño es el chantaje político entre gobierno federal y local para recibir el fondo y que no se cuenta con las reglas mínimas de operación: la aplicación del recurso no debe ser discrecional.

No temo en afirmar que se trata de una victoria cultural de Acción Nacional que el PRD haya retomado nuestra propuesta de invertirlo en infraestructura en la calidad de los servicios y no para pagar los daños de las turbamultas y de las marchas.

En Acción Nacional mantendremos el empeño para que cada año la capital tenga más dinero y mejores herramientas de gobierno. El próximo año insistiremos en que el Fondo de Capitalidad sea parte de la Ley de Coordinación Fiscal, y por supuesto, para que el porcentaje que se otorgue como fondo de capitalidad tenga el digno y democrático tinte federalista y se reparta una cantidad a las delegaciones que tanto lo requieren.

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