No son 29, ¡son miles!

Marina y Vanessa son alumnas de la escuela primaria Sócrates. Junto a sus compañeros de primero a sexto aprenden un nuevo protocolo de seguridad. Son entrenadas para responder a una nueva emergencia, quizá más letal y angustiante que un terremoto o incendio: un ataque ...

Marina y Vanessa son alumnas de la escuela primaria Sócrates. Junto a sus compañeros de primero a sexto aprenden un nuevo protocolo de seguridad. Son entrenadas para responder a una nueva emergencia, quizá más letal y angustiante que un terremoto o incendio: un ataque armado.

Hoy, además de las matemáticas, aprenden a resguardarse de una balacera o persecución entre criminales. Eventos reales que se han vuelto parte de su cotidianidad.

Cuando suena la alarma, las y los alumnos se tiran al suelo pecho tierra y debajo de sus pupitres, mientras sus profesoras y profesores ponen música instrumental para tranquilizarlos.

En esa escuela estudiaban Gael y Alexander, ¿los recuerda?, los niños que en enero fueron asesinados junto a su padre, mientras viajaban en automóvil.

Desde hace semanas —según la crónica de Pilar Téllez, transmitida la noche del jueves por Nacho Lozano en Imagen Noticias—, la escuela primaria Sócrates ha llevado a cabo estos simulacros para que las y los alumnos estén preparados. “En una ocasión activamos el protocolo real porque los helicópteros sobrevolaban a menos de 30 metros, por decir así, y con las armas de fuera”, contó el director del plantel, Víctor Manuel Aispuro.

Y es que Sinaloa es uno de los cinco estados con las tasas más altas de homicidios por cada 100 mil habitantes: Colima (7.3); Guanajuato (5.5); Morelos (5.4); Sinaloa (4.6); Baja California (4.6), de acuerdo con México Evalúa.

Este ejercicio de seguridad no es el primero que se realiza, el 17 de octubre de 2022 se volvió viral un video de una escuela en Guaymas, Sonora, en el que se veía el simulacro que hacían los alumnos para protegerse de un posible tiroteo.

En Cuautla, Morelos, la Supervisión Escolar número 17 de educación primaria ordenó simulacros por ataques armados en todos los planteles. Esos ejercicios se llevan a cabo al menos una vez por mes. El sonido de un timbre largo es la señal de alerta para las y los estudiantes de la secundaria técnica número 28 de la colonia Gaviotas Norte, en Villahermosa, Tabasco. Al escucharlo, todos deben tirarse al piso boca abajo y poner sus manos en la nuca, pues es el código de una balacera.

En Tamaulipas, la hipótesis utilizada en las escuelas de educación básica y media superior es de enfrentamiento con armas de fuego en los alrededores del plantel.

En una secundaria de Iztapalapa, en la Ciudad de México, al sonar una alarma y al grito de “¡repliegue, repliegue!”, las y los alumnos deben tirarse al suelo con las manos enlazadas sobre la cabeza. A mitad de un tiroteo se les indica que hay que proteger la cabeza, “si les pegan en los brazos y en las piernas pueden sobrevivir”.

Otras indicaciones para los menores son guardar la calma, no correr, esperar un espacio de tiempo luego de que cesen los disparos y, algo muy importante, no intentar tomar fotos o videos del enfrentamiento. ¿Por qué las escuelas agregaron estos protocolos a sus ejercicios de protección civil? Porque la violencia, asesinatos, ataques, persecuciones y balas perdidas se han vuelto parte de la vida cotidiana.

En el reporte Violencia homicida, México Evalúa catalogó a tres estados como “bajo fuego”: Guanajuato, Sinaloa y Tabasco, pues superaron el promedio nacional en homicidios y registraron un incremento desbordado de la violencia. En dichos territorios, prevalecen disputas entre organizaciones criminales.

En Guanajuato, dice el estudio, el Cártel de Jalisco Nueva Generación y el Cártel Santa Rosa Lima se disputan el control de tráfico de combustible y narcomenudeo; en Sinaloa, a pesar de la detención de los generadores de violencia y los decomisos masivos de armas y drogas, no cede la guerra entre La Mayiza y La Chapiza; en Tabasco, la Barredora busca imponer su autoridad sobre el CJNG.

“Los operativos del gobierno federal en contra del crimen organizado y del tráfico de drogas en la frontera norte no están logrando frenar la violencia asociada”, dice México Evalúa.

Aún queda mucho camino por recorrer para pacificar el territorio mexicano. Ya entregamos 29 a Estados Unidos y se han detenido a cientos de generadores de violencia, pero aún tenemos a miles sueltos amenazando la vida y la paz de los mexicanos.

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