Whatsappazos
Miles de ciudadanos utilizaron esta herramienta para coordinar la recepción y entrega de víveres y utensilios
En medio de la tragedia que significó para México el segundo terremoto de este septiembre, no quiero dejar de mencionar una revelación positiva: WhatsApp.
Esta aplicación fue en varios momentos la única forma de comunicarse que existió tras la caída de la red telefónica y la suspensión de energía eléctrica en buena parte de la Ciudad de México. Adherida a la más leve señal de datos que pudiera captarse en el aire, fue el canal que dio tranquilidad a millones de mexicanos que lograron contactar a sus familias, aunque también, lamentablemente, fue conducto de las malas noticias de aquellos que perdieron a sus seres queridos y su patrimonio.
En los días subsecuentes, miles de ciudadanos interesados en ayudar utilizaron esta herramienta para coordinar la recepción y entrega de víveres y utensilios. En el extremo opuesto, sirvió también para infundir miedo con falsas alarmas de futuros temblores, solicitudes de ayuda sin corroborar o desfasadas, y el audio de una persona que sólo tenía “cuatro por ciento de pila en el celular”, suficiente para propalar versiones infundadas. Y volviendo al otro extremo, se le debe acreditar haber salvado cuatro vidas, gracias al mensaje enviado por una mujer atrapada entre los escombros y cuya historia fue narrada ayer en estas páginas por la reportera Laura Toribio.
En momentos traumáticos, WhatsApp sirvió para enviar mensajes de consolación y ánimo, pero también para que por ahí estallara la furia acumulada de muchos años de una ciudadanía contra la clase política que dice representarla.
Primero fue un video en el que se ve a los integrantes de la Cámara de Diputados huyendo despavoridos a la hora del temblor del pasado martes, dejando de lado los protocolos que un par de horas antes se habían practicado en toda la ciudad durante el simulacro conmemorativo de los sismos de 1985. El corto fue viralizado en WhatsApp acompañado por una leyenda que decía: “Miren cómo huyen las ratas”.
A partir de ahí comenzaron a multiplicarse los mensajes compartidos con memes y leyendas: “¿Usted sabe o ha visto a algún diputado o senador acarreando escombro o ayudando? Yo no. Sólo recuerda esto para las elecciones” o “Político mexicano. Dinero para tu promoción, lo quiero en la reconstrucción”. Y otros que, con distintas palabras e ilustraciones, coincidían en destinar a los damnificados y a la reconstrucción el dinero previsto para las campañas del próximo año.
Hace 32 años no existían este tipo de mensajeros electrónicos ni mucho menos las redes sociales. No había forma de documentar el desencanto que produjo en los capitalinos la lentitud del presidente Miguel de la Madrid para dirigirse a los mexicanos en aquella hora aciaga. De esa experiencia, por cierto, sí aprendieron nuestros actuales gobernantes: desde las primeras horas vimos al Presidente de la República, al jefe de Gobierno de la CDMX y a los gobernadores recorriendo zonas afectadas, actualizando información y dirigiendo mensajes públicos.
Por esa razón, ninguno de ellos ha sido notoriamente vituperado en las cadenas de WhatsApp ni en los memes de Facebook y Twitter. En cambio, a líderes de partidos y legisladores federales sí se les reprocha que ni siquiera para sacarse la foto se hayan tomado la molestia de repartir una botella con agua o remover escombros con una pala.
Y ante la multiplicación de solicitudes en change.org para que no se dilapide el dinero en campañas inútiles, los partidos dieron una respuesta que seguro consideran digna de un monumento: el PRI dice que renunciará a 25 por ciento de su financiamiento para este año (que ya está por acabar), aunque no dice ni pío de lo que se repartirá el año que entra. Una propuesta que entra en consonancia con la hecha previamente por Andrés Manuel López Obrador para apoyar a los damnificados de los sismos del 7 y del 19 de septiembre, y que para concretarse requeriría darle vuelta a la ley. Aunque en eso se pintan solos.
Y como prometer no empobrece, los partidos que integran el Frente Ciudadano (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) se aventaron la puntada de anunciar una iniciativa para eliminar al 100 por ciento el financiamiento público de los partidos y darlo a los damnificados, sin aclarar el pequeño detalle de cómo aplicar esta buena intención cuando ya está en marcha el proceso electoral 2018 y tal ocurrencia requiere una reforma que ya no es posible en los tiempos legales.
Hasta ahora, la reacción de los ciudadanos frente a este renovado ejercicio de demagogia es dejar a los partidos en visto, en doble palomita azul. Su falta de tacto, sensibilidad e inteligencia sencillamente no amerita respuesta.
Twitter: @Fabiguarneros
