Desvinculación por omisión: ¿nos alejamos de Estados Unidos?
La red de vínculos entre la economía mexicana y la de Estados Unidos toca prácticamente todos los aspectos de nuestra vida económica, política y social. Abarca desde los aspectos de libre comercio, migratorios, de seguridad, de medio ambiente, de inversión, ...
La red de vínculos entre la economía mexicana y la de Estados Unidos toca prácticamente todos los aspectos de nuestra vida económica, política y social. Abarca desde los aspectos de libre comercio, migratorios, de seguridad, de medio ambiente, de inversión, financieros y, desde luego, turísticos. Compartimos una línea fronteriza de tres mil 234 kilómetros que es, al mismo tiempo, una bendición y un dolor de cabeza.
Nadie duda que la economía mexicana se habría derrumbado en 1995 si no hubiéramos contado con el TLC de América del Norte. La producción interna se desplomó 16%, mientras que nuestro sector exportador se expandió más de 30%. Unas por otras. Hoy algunas voces sostienen que esa vinculación nos ha traído crecimientos excesivamente bajos para nuestros requerimientos laborales. Para ellos, los estadunidenses, crecer 2.5% es motivo de fiesta, para nosotros es una tristeza, un crecimiento insuficiente para generar 1.2 millones de empleos. Pero ese tope a nuestro crecimiento sólo está asociado a nuestra incapacidad para ser más competitivos y, con ello, penetrar más el mercado estadunidense. Otras economías emergentes (p.e. China) así lo han hecho, sin tratado de libre comercio y sin los más de tres mil kilómetros de frontera.
Durante los últimos 17 años la expansión de nuestro sector industrial ha estado estrechamente vinculado a su correspondiente, el sector industrial de Estados Unidos.
Hacia allá va 80% de nuestras exportaciones y por cada punto de crecimiento de ellos, nosotros tenemos (casi) asegurado un punto de crecimiento industrial. Sin embargo, desde septiembre de 2012 esa vinculación se debilitó. Esto ha sido motivo de preocupación para diversos analistas, ya que no está claro si esa desvinculación obedece a un fenómeno estructural o a factores coyunturales que han afectado únicamente a la producción industrial de nuestro país.
Vamos por pasos. El primer elemento de discrepancia entre las dos series es la evolución negativa que ha tenido la construcción en México desde mediados del año pasado, por la caída de la construcción de vivienda y la contracción del gasto público en infraestructura. Esto puede considerarse como coyuntural, ya que en la fabricación de vivienda los desarrolladores tendrán que adaptarse a las nuevas reglas de construcción y el gasto en infraestructura del sector público tiende a recuperarse. Con ello, la brecha entre la producción industrial de México y EU deberá cerrarse.
Pero el mayor motivo de preocupación es la diferencia que también se registró entre el crecimiento de la producción manufacturera de México y de EU. Mientras que la producción manufacturera de México creció sólo 0.8% en los últimos 12 meses, la de EU lo hizo en 2.2%. ¿Qué pasa? Hay que echar un vistazo a la competitividad.
Desde septiembre de 2012 el precio al que las industrias de EU adquieren el gas natural para uso industrial ha disminuido 26.4%, mientras que el precio para las industrias mexicanas aumentó 13%. Con lo anterior, la brecha de competitividad para industrias manufactureras de alto consumo energético se amplió a favor de la industria estadunidense en más de 40% en sólo unos cuantos meses.
En ese contexto, la aprobación de una reforma energética que permita a las empresas manufactureras mexicanas acceder a los insumos energéticos al mismo precio que el de sus competidores se torna crucial. En la medida que el costo de mano de obra en los procesos manufactureros es bajo (entre 9% y 11% de los costos totales), la ventaja productiva para la industria de EU, por la vía de insumos energéticos relativamente más baratos (a través de la explotación del shale gas) se ha convertido en un elemento fundamental para explicar el bajo crecimiento de nuestra industria.
Este fenómeno puede ser meramente coyuntural si se puede consolidar una reforma energética que permita a la industria mexicana acceder a ese insumo energético a precios similares a sus contrapartes en EU. Una disyuntiva más entre seguir creciendo de manera mediocre o acceder al desarrollo que México merece.
Director general GEA
Grupo de Economistas y Asociados S.C.
@ernestocerv
