Saldo positivo
El primer año de gobierno de Peña Nieto fue positivo, y recuerda la revolución legislativa de Roosevelt.
El presidente Enrique Peña Nieto ha declarado que, hasta ahora, se “ha buscado establecer las bases para el crecimiento del país, sembrar para cosechar en los años posteriores”, “hemos emprendido, desde el inicio de esta administración, distintas obras y sobre todo acciones que están permitiendo elevar la calidad de vida de los habitantes de nuestro país”, y aseguró que su gobierno “tiene por delante la materialización y concreción de 266 compromisos que asumí como candidato”, y destacó la realización de reformas de gran calado.
Justamente este último aspecto, lo relativo a las reformas estructurales, es el mayor logro de su primer año de gobierno. Desde hace 20 años, cuando el primer ciclo reformista culminó con la firma del TLCAN, no se producía un conjunto de cambios de tal magnitud. Sin embargo, lejos del neoliberalismo de antaño, las reformas actualmente impulsadas pretenden fortalecer la rectoría del Estado en la vida económica y social, y el papel globalizador de México.
La reforma educativa, al establecer la profesionalización y evaluación docentes, incorporará la educación básica dentro de la dinámica de la calidad. La de telecomunicaciones, al fortalecer el órgano regulatorio, se promoverá la competencia, diversificar la oferta, incentivar el desarrollo tecnológico, reducir los costos, y abaratar los servicios. La financiera, al vigorizar los órganos reguladores y establecer mayor flexibilidad e incentivos al sector privado y a la banca de desarrollo, otorgará más créditos, en mejores condiciones y más baratos. La hacendaria, al eliminar privilegios, cerrar las oportunidades de evasión y establecer impuestos proporcionales y equitativos, destinará los recursos a fortalecer la educación, crear un seguro de desempleo y una pensión universal. La de transparencia, al otorgar autonomía y mayores facultades al IFAI, garantizará el pleno acceso a la información por parte de la ciudadanía.
De inminente aprobación se encuentran las reformas de gran calado como la política y la energética, así como la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción, entre otras instituciones. Esta intensa actividad muestra que se ha superado la parálisis legislativa (imperante durante el panismo), lo que fue posible gracias a los acuerdos logrados por el Pacto por México, integrado por las dirigencias del PRI, el PAN y el PRD. Como parte de los pactos alcanzados, cabe destacar el Presupuesto de Egresos 2014, cuyo histórico monto permitirá impulsar el crecimiento, fortalecer la seguridad pública, promover la educación, el seguro de desempleo y la pensión universal, privilegiar el gasto en infraestructura, comunicaciones y transportes.
Las trascendentales reformas hacen recordar la revolución legislativa de Franklin D. Roosevelt. En sus históricos 90 días, el legendario Presidente puso los cimientos para transformar la economía y la sociedad. Pero los resultados no fueron inmediatos, sobre todo porque enfrentó poderosas resistencias. Actualmente, los enemigos del cambio —como los violentos de la CNTE—, revelan que los obstáculos son mayúsculos, aunque al igual que en el caso de EU, serán superados.
Como el mismo Presidente ha reconocido, las reformas no son suficientes, pero es el punto de partida para enfrentar los déficit en materia de empleo, pobreza, derechos humanos e inseguridad. Si se vencen las resistencias y se operan en la práctica las reformas, el quinquenio siguiente será el verdadero Mexican moment.
Entretelones
Existe complicidad y responsabilidad del gobernador Gabino Cué en la violencia de la Sección 22 de la SNTE contra la 59.
