Fundamentalismo suicida

La apertura al sector privado en el mercado energético es indispensable para que México ejerza su soberanía globalizadora.

La apertura al sector privado en el mercado energético es indispensable para que México ejerza su soberanía globalizadora.

El domingo pasado, en un mitin en el Zócalo capitalino, Cuauhtémoc Cárdenas llamó a intensificar las acciones para impedir una reforma energética que contemple cambios constitucionales. Denunció que dicha reforma es “ilegítima políticamente”, y que si se avalan las modificaciones a la Carta Magna, “el Estado mexicano perdería la exclusividad del manejo de estas actividades para que cualquier persona física o moral, nacional o extranjera, pueda comprar los bienes de Pemex y la CFE”, “además, quedarían sujetos a lo que establece el TLC de América del Norte”, y los petrolíferos canadienses y estadunidenses intentarían apoderarse de esos rubros.

Cárdenas exhortó a “nuestros legisladores a hacer todo lo posible para convencer a quienes piensen apoyar la privatización, que antepongan el interés de México ante cualquier consigna y cualquier presión”. Insistió en la necesidad de que el gobierno realice una consulta nacional sobre la reforma energética y demandó reunir un millón 630 mil firmas para exigir dicho ejercicio, de las cuales ya se han entregado un millón 12 mil.

Ante estas ideas es importante señalar que: 1) la soberanía en la era global consiste en la capacidad ser competitivo internacionalmente; 2) para ello es fundamental, entre otras cosas, tener energéticos a bajo costo, independientemente quien los produzca; 3) pero el crudo y el gas en el subsuelo no le sirven a nadie, sólo a quien ha podido explotarlos del Golfo como Estados Unidos; 4) sin embargo, extraerlos requiere de grandes capitales, tecnologías especializadas y elevados riesgos que Pemex por sí sola no puede enfrentar; 5) ante ello, se requiere la participación del sector privado y transnacional, sin que ello implique perder la propiedad del petróleo (la reforma no toca este punto de la Constitución) ni la rectoría del Estado (no confundir con estatismo), incluso si se adoptará el esquema de concesiones; 6) lo cual, fortalecerá a Pemex debido a que le permitirá capitalizarse; la mayor competencia abaratará precios, la renovada producción preservará la seguridad energética y México seguirá como uno de los principales países exportadores y se reactivará el crecimiento; 7) en cambio, “satanizar a los transnacionales”, equivale negarle a Pemex la posibilidad de que ella misma se convierta en una transnacional exitosa.

En fin, la reforma energética no es ilegítima políticamente, porque emanará de los poderes del Estado, integrados legal y legítimamente por el voto de los electores, y la decisión será producto de una mayoría parlamentaria. Las movilizaciones, plantones y consultas, al estilo perredista o sea amañadas y desconfiables, no son un argumento en sí, ni pueden sustituir la voluntad de los poderes constitucionales, democráticamente electos. Se sabe que tratarán de recurrir a todo, incluso aliándose con los maestros golpistas que mantienen una cabeza de playa guerrillera en la capital. En el inminente enfrentamiento, el PRD es el que corre el mayor riesgo, porque tirará por la ventana y de un plumazo su renovado capital e imagen política de ser una izquierda moderna y constructiva.

Los perredistas sabrán si se quieren suicidar: al diluirse dentro del fundamentalismo, al estilo obradorista, sólo abonarán a la polarización, el sectarismo, el radicalismo, el fanatismo y a la violencia; el cardenismo tampoco los salvará, porque implica retornar al pasado, al viejo nacionalismo caudillista, estatista y corporativista. Con todo el México globalizador avanzará…

Entretelones

Se anticipa que la próxima resolución de la Conago será favorable a la reforma energética presidencial.

Temas: