Informe claro y preciso
La magnífica labor que desarrollan
los servidores públicos de la ASF ha obtenido un nivel de profesionalismo
digno de reconocimiento.
Como ocurre desde hace varios años durante estas fechas, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), cumpliendo con sus funciones, presentó su informe general de la Cuenta Pública 2015 y, como siempre, utilizando la expresión de la periodista Catalina Noriega, se armó la de Dios es Padre.
Como ocurre año con año, todos los medios de comunicación y comentaristas se ocupan, de una u otra manera, del tema durante varios días y cada uno escribe sobre los puntos que más les interesan o llaman la atención sobre la cantidad de observaciones que relata el informe.
Pero también, como ocurre todos los años, pasan 10 días y el asunto se va olvidando o aparecen otros supuestamente más interesantes y éste, que a mi juicio es fundamental, se deja de lado hasta el año siguiente.
Creo que la magnífica labor que desarrollan los servidores públicos de la ASF no merece ser echada en saco roto, sobre todo porque ha obtenido un nivel de profesionalismo digno de reconocimiento, cosa que ni la Cámara de Diputados tiene. El informe debería presentarse en el pleno, como ha ocurrido en otras ocasiones, no sólo ante la Comisión de Vigilancia de la Cámara, y que en esta administración nunca ha sucedido.
Una de las cosas más importantes que ha logrado la ASF es la claridad de la redacción, que hace que el informe se pueda comprender fácilmente.
Es importante tomar en consideración que las auditorías realizadas en sus diferentes formas apenas abarcan un porcentaje del total del gasto público. Según nos dice el informe, se realizaron mil 643 auditorías, tanto al poder Ejecutivo como a los estados y municipios, más los órganos autónomos y los poderes Judicial y Legislativo.
En la información proporcionada se encuentran 165 mil millones de pesos que no están plenamente justificados, por lo que se emitieron distintas observaciones, desde las de mejora hasta las de fincamiento de responsabilidades. Destaca que en el gasto federalizado continúan los presuntos malos manejos y por eso hay un capítulo especial para ello nuevamente. La preocupación fundamental de la ASF, como bien lo menciona, son los rubros de salud, educación, seguridad e infraestructura, a los cuales les dedicó un mayor cuidado.
Uno de los capítulos que considero más importantes y que debería ser de especial atención de todos los responsables de gasto es el denominado “Análisis de riesgos derivados de la fiscalización superior de la cuenta pública 2015”, ya que contiene uno de los grandes problemas que se tienen con el gasto público, pues existe una maraña de leyes, reglamentos, lineamientos, instrucciones, etcétera, que no se cumplen porque a veces es imposible hacerlo. Sin embargo, no se preocupan de cambiarlas o hacer las modificaciones necesarias, para que no se presten a la observación de la ASF.
Este capítulo tiene apenas tres años, pero ya se logró que sea obligatorio a partir de la cuenta pública 2016, lo cual permitirá tener un conocimiento más detallado de lo que hay que hacer, porque no todo es corrupción, sino archivos incompletos, información deficiente, etcétera.
Ahora bien, lo que persiste es la corrupción vía la discrecionalidad en el otorgamiento de adquisiciones y obras, situación que se repite año con año en la mayoría de las dependencias públicas, desde Los Pinos hasta el organismo más pequeño. Esto dejará de pasar cuando, efectivamente, las sanciones se apliquen, cosa que hasta la fecha ocurre en el menor de los casos.
El auditor superior está esperanzado en que el Sistema Nacional Anticorrupción funcione y permita reducir los hechos injustificados. Yo no lo estoy tanto, porque, al paso que vamos, si bien ya hay siete leyes aprobadas, faltan muchos obstáculos por salvar para que se haga realidad y, como he dicho en otra ocasión, pareciera que todo está diseñado para que durante este sexenio no empiece a funcionar, lo cual sería un indicativo muy grave, por la carga de corrupción que trae este régimen.
Una vez más podemos decir que la ASF ha cumplido con su obligación. Ahora, esperemos que el resto de poderes y dependencias cumplan con la suya.
