Contra Marina y Ejército…
En las anteriores mediciones del Inegi, la percepción ciudadana no refirió a una caída de confianza en las Fuerzas Armadas.

Enrique Aranda
De naturaleza política
Luego de muchos, muchos años sometidas a un intenso e intencionado golpeteo por parte de organizaciones, esencialmente de izquierda radical, (supuesta o realmente) defensoras de los derechos humanos, la confianza ciudadana en las Fuerzas Armadas, en el Ejército y la Marina, mostró una caída, como ocurrió en el último sondeo que sobre el particular realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Nunca antes, no al menos en sus anteriores cinco mediciones anuales que en materia de Victimización y Percepción sobre Seguridad realizó el Inegi de Eduardo Sojo, la percepción ciudadana refirió a una caída de confianza en las Fuerzas Armadas, como sí ocurrió en el sondeo realizado entre marzo y abril pasados y, según el cual, mientras 84.4% de la población decía confiar en la Marina el año pasado, este 2015 lo había hecho sólo el 81.6%, en tanto que en el caso del Ejército los resultados hablaban de 80.7% en 2014, contra 77.6% en la última encuesta.
Parecería, a la vista de tales resultados y aun cuando existen casos específicos donde ello pudiera justificarse, que el sistemático embate que en contra de las Fuerzas Armadas han desplegado toda suerte de organizaciones e instituciones locales y/o extranjeras —el cuestionable Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH, es el caso más reciente— comienza a rendir frutos en materia de desprestigio y cuestionamiento de instituciones que, en virtud de la innegable corrupción que invade a prácticamente todas las instancias oficiales —“de los tres niveles de gobierno, emanadas de todos los partidos, nuevos o viejos…”— fueron llamadas a librar una “guerra”, sin existir el andamiaje legal respectivo.
Desde que, a principios del gobierno del panista Felipe Calderón, éste declaró la “guerra” a los cárteles del narcotráfico y colocó en la primera línea de la misma a efectivos militares, el reconocido prestigio de las Fuerzas Armadas fue colocado en entredicho. Las reiteradas demandas en contra de sus efectivos por supuestos o reales excesos, violación de derechos o indebido uso de la fuerza, se tornaron recurrentes, como recurrente se tornó también la resistencia de las diferentes fuerzas partidistas a promover y aprobar leyes que dejaran a salvo el involucramiento de aquellos en este tipo de operativos primero y, luego, que marcaran límites o especificaran el alcance de su participación.
En las próximas semanas y meses, en funciones ya la LXIII Legislatura, tanto la Comisión de Defensa del Senado, a cargo del panista Francisco García Cabeza de Vaca, como la que en la Cámara de Diputados preside el general Virgilio Daniel Méndez Bazán, la exigencia de avanzar en la propuesta y procesamiento de reformas que aclaren lo señalado, se volverá cada vez más insistente (y necesaria) si, como se prevé, efectivos del Ejército y la Marina continuarán siendo quienes, por mandato presidencial, encabecen la lucha contra el crimen organizado.
ASTERISCOS
*Con el octogenario exgurú Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza, ayer se presentó la iniciativa “Por México Hoy”, una plataforma virtual orientada a “repensar en colectivo el proyecto de nación…”, lo que eso signifique o cada quien entienda por ello. Junto con el experredista, en el acto de lanzamiento del proyecto, los también experredistas Alejandro Encinas y Porfirio Muñoz Ledo, así como el polémico y, según algunos (casi) ex también (en virtud de su acendrado oficialismo) Miguel Barbosa.
*Expanista e integrante ahora, por Movimiento Ciudadano y Concertación Mexicana de la LIX Legislatura del Estado de México, la diputada Patricia Durán Reveles anunció el viernes, en Toluca, la formal constitución de la Asociación Nacional de Legisladoras Mexicanas al que, dijo, se podrá pertenecer con sólo cumplir dos requisitos elementales: “ser mujer y ser, o haber sido, legisladora local o federal”. Así de fácil…
Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.