Las muertes de Ociel Baena
Suena disonante pero la Fiscalía del Estado de Aguascalientes literalmente “remató” a Jesús Ociel Baena con el propósito de darle carpetazo a su muerte mediante el artilugio homófobico del crimen pasional. Esa premura enturbió el debido proceso para dejar entrever ...
Suena disonante pero la Fiscalía del Estado de Aguascalientes -literalmente- “remató” a Jesús Ociel Baena con el propósito de darle carpetazo a su muerte mediante el artilugio homófobico del crimen pasional.
Esa premura enturbió el debido proceso para dejar entrever un trasfondo político e ideológico, tanto por la forma en que el Fiscal Jesús Figueroa Ortega aceleró la carpeta de investigación, como por el hecho de que la gobernadora panista María Teresa Jiménez no se ha pronunciado de manera directa y pública al respecto.
Pareciera que la muerte del Magistrade Electoral le vino bien a la nomenclatura conservadora de la entidad, pues mucho les irritaba su desafiante personalidad y les debió preocupar el crecimiento mediático, social y político que estaba generando, incluida la posibilidad de que saltara del ámbito judicial al político.
¿Por qué el fiscal se apresuró, en las primeras horas de la investigación, a señalar que había elementos para pensar en un crimen pasional a cargo de su pareja Dorian Daniel Nieves quien, “en consecuencia”, se habría suicidado? El servidor público ha declarado que la lectura del crimen pasional se documentó con la ciencia forense.
Sin embargo, hay datos duros que siembran sospechas sobre la actuación del fiscal: se filtraron a la prensa y a las redes sociales fotografías de las víctimas ya sin vida; se filtraron videos de ambos al regresar de un viaje, tomados por las cámaras del aeropuerto y afuera de su casa, para conjeturar que si Ociel y Dorian no se hablaron eso tendría que aceptarse como evidencia de que enfrentaban un problema personal antes de sus muertes; se filtró el acta de defunción de Ociel Baena y se divulgó que Dorian había consumido anfetaminas.
Hay preguntas que Figueroa Ortega debe responder: ¿Por qué no se tomaron en cuenta las amenazas de muerte en contra de Ociel Baena para ampliar la investigación? ¿Por qué se asumió que no había una o más personas en el domicilio? ¿Se buscaron huellas? Si no se ve ingresar a nadie a través de las cámaras de seguridad del fraccionamiento, ¿puede asegurarse que en esa casa no había nadie más? Si lo que no aparece en los videos no sucedió, ¿por qué la Fiscalía sí se da la libertad de conjeturar hechos de los que tampoco tiene evidencia documentada? ¿Cómo explicar que ambos hayan perdido la vida mediante una navaja de rasurar, un diminuto objeto en desuso? ¿Cuál es la declaración del personal doméstico? ¿Qué capacitación tiene el escolta asignado que no vigiló el domicilio en ausencia de Ociel y de Dorian?
La actuación del Fiscal General de Aguascalientes no genera confianza. El 15 de julio pasado fue ejecutado en esa ciudad el activista gay de la Universidad de Guerrero, Ulises Nava, al terminar el primer congreso nacional de litigio estratégico para la defensa de la cuota arcoíris en los procesos electorales, evento convocado por Ociel Baena. Al respecto el Fiscal declaró que podría tratarse de una venganza “por algún motivo personal o familiar” y que se contratara a personas desde Guerrero para operar el homicidio en Aguascalientes. No lo vinculó con un crimen de odio.
La periodista Mónica Cerbón ha documentado la actuación de este fiscal en otros casos donde, igualmente, precipita conclusiones. Conclusiones irresponsables que revictimizan a las personas fallecidas.
Los cuerpos inertes de Jesús Ociel y Dorian Daniel fueron encontrados en la planta baja de su hogar, semidesnudos y cubiertos de sangre. Con la filtración de esas imágenes se les volvió a matar mediáticamente. ¿Se filtraron con el visto bueno del fiscal? Lo cierto es que se violentó el artículo 183 del Código Penal de Aguascalientes, que protege la dignidad de las personas muertas. En uno de sus apartados se advierte la prohibición de “fotografiar o videograbar, así como difundir o permitir la difusión o por cualquier medio, de las imágenes o videos de uno o más cadáveres, restos humanos, documentos o datos que permitan su identificación, sin la autorización de los ofendidos o autoridad competente”.
Los noticieros y medios digitales que recibieron y reprodujeron esas fotografías también le quitaron vida a Ociel y a Dorian, porque exhibir sus cuerpos y acusarlos de haberse privado la vida entre ellos les roba dignidad, un componente importante en la conservación de la memoria de cualquier luchador social y, obviamente, para sus deudos.
A Ociel Baena también lo mataron las expresiones homofóbicas y de odio de una cantidad importante de personas que usan las redes sociales para amenazar y excretar odios. Si la homofobia en México es estructural y justifica la violencia en contra de quienes no son heterosexuales, la expresión de género subversiva concita más rechazo. Daniel Borrillo señala que “en las sociedades profundamente marcadas por la dominación masculina, la homofobia organizada debe estructurarse no solo en función de la negación de lo femenino, sino también del rechazo de la homosexualidad”. Ociel Baena fue un disidente sexual que confrontó y desafió al machismo. Demostró que se puede elegir una expresión de género no convencional, exigir reconocimiento jurídico y construir una exitosa carrera judicial. Muy probablemente eso le costó la vida a él y a su pareja.
La escena de este crimen ha sido controlada por la Fiscalía General de Aguascalientes y por ello su narrativa es densa y limitada. Pero esa investigación no resulta creíble, genera sospechas. Lo irónico es que Figueroa Ortega ya declaró que la fiscalía estatal podría haberse equivocado. Desde distintos ámbitos, incluida la Secretaría de Gobernación, los colectivos de la diversidad sexual así como organismos nacionales e internacionales se ha planteado que la federación atraiga el caso. Ese debe ser el siguiente paso.
Referencia
- Borrillo, Daniel. “Homofobia”, Ediciones Bellaterra, 2001, Barcelona.
