El poder de la elección
“Tanto la virtud como el vicio están en nuestro poder. En efecto, siempre que está en nuestro poder el hacer, lo está también el no hacer, y siempre que está en nuestro poder el no, lo está el sí, de modo que, si está en nuestro poder el obrar cuando es bello, lo ...
“Tanto la virtud como el vicio están en nuestro poder. En efecto, siempre que está en nuestro poder el hacer, lo está también el no hacer, y siempre que está en nuestro poder el no, lo está el sí, de modo que, si está en nuestro poder el obrar cuando es bello, lo estará también cuando es vergonzoso, y si está en nuestro poder el no obrar cuando es bello, lo estará, asimismo, para no obrar cuando es vergonzoso”. (Aristóteles, Ética a Nicómaco).
El observar cómo funcionamos como comunidades me inspira, me enseña y muchas veces me hace reflexionar.
Era un sábado de Pascua, alrededor de 250 personas, entre niños y adultos. Las familias estaban en el parque, sería la búsqueda de huevos de Pascua, yo participaba en el evento junto a mi familia. Los organizadores no esperaban tal cantidad de gente y parecía en todo momento que las cosas se saldrían de control por la cantidad de personas, sin embargo, los niños gozaban, uno que otro lloraba por el tumulto, pero se sentía una armonía linda. Llegó la hora de la búsqueda, atenta y observadora escuchaba con detenimiento las recomendaciones de los padres a los niños, soy curiosa y me gusta entender cómo funcionamos. Mientras tanto, la persona que dirigía el evento daba ciertas recomendaciones. “Agradecemos su presencia, somos más de los que imaginábamos que vendríamos, hay huevitos para todos, pero les pedimos a los padres que fomentemos el acto de compartir entre todos los niños para tener una experiencia divertida en este día tan especial”. Sobre esas lindas palabras se escuchaba por ahí a un papá decir: “tú corres y agarras todos los que puedas” y justo del otro lado, una mamá diciendo: “agarras bien los huevos y me los vas pasando para ganar todos los que quieras”. Al empezar el conteo para que todos arrancaran la misión y, sin más ni más, a la cuenta de 1 y no de 5, como se dio en la instrucción, varios padres y madres alentaron a sus hijos a salir corriendo, y por ende, muchos más lo hicieron. La gente que seguía las instrucciones gritaba molesta y la guía pidió cordura. A estos padres no les quedó otra que volver a su sitio con todo y sus hijos.
Somos el pilar, el maestro, el soporte y su ejemplo, nuestra sociedad pide a gritos un cambio y una responsabilidad en la que se eduque pensando en el bienestar comunitario, nuestros niños merecen aprender lo que vale la pena. Si bien, vivir en este mundo es duro y cada vez más difícil, las formas para estar en paz, plenos y tranquilos se asocian siempre a saber elegir. Tener una canasta llena de huevos jamás será lo mismo que tener la satisfacción de compartir. En nosotros está el poder elegir. Elige lo que es bueno para ti y los tuyos, hoy en el día de las buenas acciones.
