Aire
Comunidad ¿Para qué sirve? Bienestar común. ¿Lo entendemos? Cohabitar ¿Qué implica? Civismo ¿Está en nuestro radar? Conceptos básicos que como familia tenemos que enseñar a los nuestros. Yo me pregunto, ¿por qué si los regios somos destacados como grandes ...
Comunidad ¿Para qué sirve?
Bienestar común. ¿Lo entendemos?
Cohabitar ¿Qué implica?
Civismo ¿Está en nuestro radar?
Conceptos básicos que como familia tenemos que enseñar a los nuestros.
Yo me pregunto, ¿por qué si los regios somos destacados como grandes empresarios y promotores de la educación y con tantas virtudes no podemos poner el ojo en donde realmente es importante? En esta ocasión nos ganó la avaricia y no nos dimos cuenta que por más dinero e industria que creemos para el país, primero está lo primero, nuestro bienestar y la vida.
Me empezaron a llegar mensajes que coincidían con mi miedo o lo que me estaba causando ansiedad desde hace varios meses. Hacía un año apenas me había dado cuenta y lo hacía consciente, aunque es un tema que ya llevamos arrastrando tiempo atrás, la problemática ambiental en la que estaba criando a mi hijo y en la que está viviendo mi familia.
En diciembre del año pasado me tocó acompañar a dos grandes amigas en los momentos más tristes de su vida, la pérdida de un ser querido, por una complicación causada indirectamente por la contaminación, y sí, mientras escribo sigo sin creerlo.
¿Qué puedo hacer yo?, me rondaba esta pregunta constantemente,
Esto me detonó una idea, y formamos un grupo llamado Mamás de la Tierra, en el cual buscamos capacitarnos y crear conciencia, primero en nosotras y luego poder permear esta inquietud para educar para nuestra realidad. Logramos apoyo de dos universidades y corrimos un diplomado de conciencia ambiental, huerto y conciencia en el alimento. El objetivo se cumplió, queríamos en este piloto crear conciencia, pero un esfuerzo aislado tiene un tope.
Existen varias y grandes iniciativas ya en la ciudad que buscan dar solución a la problemática, he conocido grupos de gente preocupada que no sólo se quedan en el ¿qué podemos hacer?, ya están actuando, y son mayormente iniciativas ciudadanas.
La solución está en converger y trabajar juntos todos sin excepción, ¿pero cómo?
La sustentabilidad que promovamos y definamos en nuestra tierra será la mejor herencia y el mejor legado para los nuestros.
Sumar, escuchar y abrirse y hacer eco de las propuestas que proponen cambios pro bienestar común, que en primera instancia pareciera que pueden trastocar mi bienestar familiar, estoy segura que pueden, a la larga, transformar nuestra comunidad y la de nuestras futuras generaciones. El cambio es ya y depende de nosotros.
Hoy, la nata densa de esmog y contaminación no nos deja disfrutar lo que a muchos nos arranca las sonrisas y nos da paz, y eso es sólo lo que podemos ver, pero no imaginamos lo que hay más allá. El aire es un derecho de todos. A tiempo estamos de transformarlo.
Aplaudo y reconozco a las diferentes iniciativas que hay en mi ciudad como:
El comité ecológico interescolar, un grupo de mamás entusiastas que con su trabajo, esfuerzo y dedicación están promoviendo programas de beneficio para la comunidad y concientizando a la población. La Bola, colectivo que desde hace años buscan crear comunidad y conciencia colectiva con temas de sustentabilidad y el arte, el mercado del chorro, espacio donde el intercambio cultural y humano a través de una economía local promueve la sustentabilidad y arquitectos que están pensando en una solución sustentable para crear pulmones y espacios recreativos naturales, y así me podría pasar mi columna mencionando tantas iniciativas que creo que ya toca dar el paso de converger y crecer. Cada vez hay más gente haciendo y creciendo conciencia. Es tiempo ya de tomar la responsabilidad y revertir lo que ya hemos logrado, tener un lugar donde no se puede vivir, porque no se puede respirar.
