Y en medio de la pandemia, ¿en dónde se sitúa México?
• El gobierno ha desplegado novedosos esquemas de cooperación con el sector privado y la academia.Tenemos centros de convenciones convertidos en hospitales temporales.
Por Maximiliano Reyes Zúñiga*
Esta pandemia es una de las mayores crisis a la que los países se han enfrentado en el último siglo, no sólo por la enorme presión sobre los sistemas de salud, sino también por sus graves implicaciones económicas, políticas y sociales. En las últimas semanas, hemos visto en nuestra región confrontaciones entre poderes del Estado, amenazas contra la libertad de expresión, surgimiento de tendencias autoritarias y un grado de descontento que ha derivado en protestas callejeras, aun con las restricciones de movilidad.
Estas expresiones sociales y políticas de la patología del covid-19 no las hemos padecido en México, a pesar del fuerte impacto que ha tenido en nuestro país. Este hecho podría explicarse por los siguientes aspectos: 1) las cifras relativas de nuestro país, 2) los esquemas de colaboración con el sector privado y la academia, 3) las exitosas repatriaciones, 4) la apuesta por el multilateralismo y 5) el liderazgo regional.
En primera instancia, aunque mucho se puede argumentar sobre las cifras, con la información que tenemos disponible, México ocupa el tercer lugar de casos de covid-19 en América Latina (59,020) al 21 de mayo, detrás de Brasil (291,579) y Perú (104,020). No obstante, haciendo un ejercicio analítico por cada 100 mil habitantes, desde un punto de vista relativo, México ocupa el quinto lugar (46.76), detrás de Perú (333.4), Chile (286.26), Ecuador (204.06) y Brasil (139.18). Nuestro registro es siete veces inferior al de Perú, seis veces al de Chile y casi tres veces menor que el de Brasil. En cuanto a decesos, México ocupa el 4º lugar con 5.3 muertes por cada 100 mil habitantes, detrás de Ecuador (16.9), Perú (9.69) y Brasil (9.0). Es decir, nuestra tasa de fallecimientos es más de tres veces inferior a la de Ecuador y casi dos veces menor que la de Perú o Brasil.
En segundo lugar, el gobierno ha desplegado novedosos esquemas de cooperación con el sector privado y la academia. Tenemos centros de convenciones convertidos en hospitales temporales. La UNAM, ATFIL y el gobierno de la CDMX inauguraron la fábrica de mascarillas N95, mientras que centros académicos trabajan para investigar vacunas. Otro excelente ejemplo es el desarrollo del tratamiento a pacientes de covid-19 con plasma, empleado por el IMSS, primera institución certificada en su aplicación, la cual consiste en transfundir el plasma de una persona recuperada a otra enferma, con lo que se incrementa la capacidad inmunológica para combatir eficientemente al virus. Otro ejemplo es el ventilador, 100% mexicano, del Instituto Nacional de Nutrición y Bocar Group y Torrey (con piezas de FEMSA, METALSA y Tec Salud), el cual es menos costoso y ya está aprobado para su utilización. Todo esto sin contar las importantes contribuciones de equipos y materiales médicos de parte de diversas empresas y el puente aéreo que la cancillería ha generado con China para abastardarnos de los insumos necesarios.
En tercera instancia, México ha trabajado como pocos países para atender a sus connacionales en el exterior y que la emergencia sanitaria dejó varados y vulnerables. Gracias a su tradición de asistencia y protección consular, en donde México se coloca a la vanguardia, al 23 de mayo, 13 mil 61 mexicanos han regresado a nuestro país, de los cuales 7 mil 93 (54%) desde América Latina y el Caribe. La ágil colaboración de la cancillería con el Instituto Nacional de Migración y la Sedena ha sido fundamental, así como la cooperación con otros países. No se puede olvidar la colaboración con aerolíneas, que habilitaron vuelos en condiciones favorables, incluyendo cortesías para los más necesitados. En todo momento se cumplieron los protocolos de bioseguridad, lo que evitó que los retornados sufrieran la discriminación que nacionales de otros países han sufrido de parte de la población local ante el temor de infecciones.
El cuarto punto, los éxitos de México en el combate al covid-19 se han reflejado también en el ámbito internacional. El 20 de abril pasado, con el copatrocinio de 179 Estados miembros de la ONU, la Asamblea General adoptó la declaración A/74/274 para garantizar condiciones de igualdad en el acceso mundial a medicamentos, vacunas y equipo médico. Este logro fue reconocido, incluso por el doctor David Nabarro, representante de la OMS, institución que también invitó al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, a ser parte del grupo de expertos del Reglamento Sanitario Internacional.
Finalmente, como quinto punto, en el ámbito regional, bajo el liderazgo de México, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) estableció la Red de Expertos en agentes infecciosos, enfermedades emergentes y reemergentes para actualizar cifras y experiencias sobre la pandemia y que ha sesionado en tres ocasiones de manera virtual. Otro proyecto destacado y liderado por México fue la reunión ministerial sobre salud para la atención y seguimiento de la pandemia. Todo esto quiere decir que desde América Latina, estamos buscando soluciones, intercambio de experiencias y resultados concretos para beneficiar a nuestros pueblos.
Que quede claro: esta crisis sólo se puede manejar y tratar de mitigar, pero ningún país en el mundo puede contrarrestarla en su totalidad. Tampoco hay una sola receta y cada país debe divisar su propia respuesta pensando en el bien mayor. Al interior del país, pero también más allá de nuestras fronteras, México está teniendo un papel importante que la historia juzgará en su propia dimensión.
*Subsecretario para América Latina y el Caribe. SRE
