México y la inversión en defensa: ¿una oportunidad estratégica ignorada?

PorCésar Cruz* En el debate público mexicano, la inversión en defensa ocupa un espacio marginal, si no es inexistente. Mientras los temas de seguridad interna y crimen organizado dominan la agenda, el concepto de defensa nacional como política de Estado ante amenazas ...

Por César Cruz*

En el debate público mexicano, la inversión en defensa ocupa un espacio marginal, si no es inexistente. Mientras los temas de seguridad interna y crimen organizado dominan la agenda, el concepto de defensa nacional —como política de Estado ante amenazas internacionales o riesgos globales— permanece ausente. Sin embargo, en Europa éste es el tema central. Las mesas de negociación en Bruselas, Tallin o Berlín no sólo discuten tanques y municiones: se enfocan en ciberinteligencia, logística, movilidad táctica, textiles y tecnologías duales, de uso civil y militar. México, aunque no participa en conflictos bélicos, debe mirar más allá de sus fronteras. Y hacerlo pronto para aspirar a convertirse en un jugador importante en ese sector.

En reuniones internacionales en Estonia, fuimos testigos de cómo líderes empresariales y gobiernos europeos coincidían en un punto: invertir decididamente en defensa. ¿La razón? La posible retirada del respaldo de Estados Unidos a la OTAN, la invasión rusa en Ucrania que supera tres años, y la escalada del conflicto en Oriente Medio. Europa ha llegado a una conclusión: necesita prepararse para una era de autonomía estratégica, y eso implica destinar recursos sin precedentes a su defensa.

En abril de 2025, la Comisión Europea anunció 910 millones de euros en nuevos fondos para el sector, canalizados a través del Fondo Europeo de Defensa. Están orientados al desarrollo de capacidades como movilidad militar, inteligencia artificial, drones y tecnología crítica. Esto se suma al gasto promedio en defensa de los países de la OTAN, que en 2024 fue de 2.03% del PIB, con países como Polonia invirtiendo más de 4%, superando incluso a Estados Unidos.

Y México, ¿en dónde queda ante esta nueva configuración de defensa global?

No forma parte de la OTAN ni enfrenta amenazas militares interestatales. Pero la ciberseguridad es un fenómeno global. En Tallin, sede del Centro de Excelencia de Ciberdefensa de la OTAN, una firma ucraniana explicó cómo se ha aliado con despachos especializados en ciberseguridad para protegerse de intrusiones extranjeras. Esta sinergia entre sectores legales, tecnológicos y defensivos deja una lección: las amenazas ya no requieren soldados para cruzar fronteras.

México no es una potencia militar ni aspira a serlo, pero tiene cualidades para convertirse en un actor relevante en la cadena global de suministro de defensa. Posee un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, lo que lo vuelve socio estratégico si Europa busca expandir su base industrial. Aunque ese acuerdo no contempla la defensa, facilita la exportación de textiles, equipos médicos, alimentos y componentes electrónicos, fundamentales en contextos de crisis.

Además, México cuenta con tratados comerciales más de 50 países. Si bien no produce armamento sofisticado, su sector automotriz, textil, electrónico y farmacéutico podría reconvertirse para apoyar funciones logísticas o de soporte en defensa, como lo hizo Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Por eso, la inversión en defensa no se limita al gasto en armas. Implica desarrollo tecnológico, protección de infraestructura crítica y, en última instancia, la preservación de la soberanía. En Europa lo han comprendido: no se trata de prepararse para la guerra, sino de estar listos para evitarla.

                *Experto en fusiones y adquisiciones

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